La fórmula communio sanctorum, presente en el Credo de los Apóstoles, admite dos sentidos relacionados. El primero entiende sanctorum como genitivo masculino: la comunión de las personas santas, es decir, de quienes han sido unidos a Cristo por la gracia. El segundo lo entiende como genitivo neutro: la comunión en las cosas santas, los bienes de salvación que la Iglesia comparte. La doctrina católica reúne ambos significados: los fieles forman una familia unida en Cristo y participan juntos de los dones que Dios entrega a la Iglesia.1,4,3
La palabra «santos» no designa solo a las personas canonizadas. En este contexto incluye a todos los fieles unidos a Cristo, cuya santidad procede de la gracia y cuya vocación es participar en los frutos de la redención. La comunión comprende a quienes viven en la tierra y a quienes, después de morir en la gracia de Dios, pertenecen ya a la Iglesia celestial o alcanzarán esa comunión plena tras su purificación.5,1,3

