La enciclopedia católica en español

Dogma de la existencia de Dios creador del cielo y la tierra

El dogma de la existencia de Dios creador del cielo y la tierra constituye una verdad central de la fe católica: existe un único Dios verdadero, vivo, eterno, omnipotente y espiritual, distinto del mundo en su ser y esencia, que creó libremente de la nada todas las criaturas visibles e invisibles y las conserva mediante su providencia. Esta doctrina sostiene la fe cristiana en la Trinidad, la dignidad de la persona humana, la moral natural y la esperanza de la salvación.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDogma de la existencia de Dios creador del cielo y la tierra
CategoríaTérmino
DescripciónAfirma que Dios es único, creador del cielo y la tierra, y sostiene su creación. Verdad central católica que afirma la existencia de un único Dios verdadero, vivo, eterno, omnipotente y espiritual, creador de todas las criaturas y sustentador por su providencia
ReferenciasDei Filius
Año1870
Autoridad EclesiásticaConcilio Vaticano I
ContenidoDios existe; Dios es uno y trino; Dios crea de la nada; Dios permanece distinto; Dios conserva y gobierna providencialmente.
Contexto HistóricoDefinido en el Concilio Vaticano I (1870) bajo el pontificado de Pío IX.
Doctrinas RelacionadasTrinidad, providencia, creatio ex nihilo, causa primera.
Enseñanzas PrincipalesDios existe real; es uno y trino; creador de todo; crea ex nihilo; es distinto y sostiene la creación; gobierna providencialmente.
Importancia EclesialFundamento de la fe, de la dignidad humana, de la moral natural y de la esperanza de salvación.
LugarVaticano (Roma)
TipoDogma, Constitución apostólica

Tabla de contenido

Formulación dogmática

La Iglesia católica profesa:

«Un solo Dios verdadero y vivo, Creador y Señor del cielo y de la tierra, omnipotente, eterno, inmenso, incomprensible, infinito en inteligencia, voluntad y toda perfección».1

El Concilio Vaticano I, celebrado durante el pontificado de Pío IX y clausurado en 1870, definió solemnemente esta doctrina en la constitución Dei Filius. La definición enseña que Dios es una sustancia espiritual única, simple, inmutable y absolutamente distinta del mundo.1

La misma doctrina aparece recogida en la formulación dogmática del Enchiridion symbolorum, que proclama la existencia de un Dios único, verdadero y vivo, Creador y Señor del cielo y de la tierra, infinitamente perfecto y realmente distinto de todo cuanto existe fuera de Él.2

Contenido esencial del dogma

El dogma contiene varias afirmaciones inseparables:

  • Dios existe realmente, no como una idea, símbolo o proyección de la conciencia humana.
  • Dios es uno, aunque la fe cristiana reconoce en Él tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
  • Dios es creador de todo cuanto existe, tanto de las realidades espirituales como de las corporales.
  • Dios crea libremente, sin necesidad externa ni coacción.
  • Dios crea de la nada, sin utilizar una materia eterna independiente de Él.
  • Dios permanece distinto de la creación, aunque está presente en ella y la sostiene.
  • Dios conserva y gobierna providencialmente todas las criaturas.
  • Las criaturas poseen una auténtica consistencia y actividad propia, aunque reciben de Dios su existencia y su capacidad de obrar.

El Dios único, verdadero y vivo

La fe católica no admite una pluralidad de dioses. Dios posee una única esencia divina, infinita y absolutamente perfecta. Los diversos nombres y atributos divinos no dividen a Dios en partes, porque en Él no existe composición como la que existe en las criaturas.

Dios es verdadero y vivo. La expresión excluye tanto la idolatría como las concepciones impersonales de la divinidad. Dios no es una fuerza ciega, una energía anónima ni una ley física del universo. Posee inteligencia y voluntad infinitas, y actúa libremente en relación con sus criaturas. La doctrina del Concilio Vaticano I presenta precisamente a Dios como infinito en inteligencia, voluntad y perfección.1

Dios también es espiritual. No pertenece al orden material ni depende del espacio, del tiempo o de las condiciones físicas. Su inmensidad no significa que posea un tamaño ilimitado, sino que trasciende toda delimitación espacial y está presente a sus criaturas sin quedar contenido por ninguna de ellas. La eternidad y la inmensidad divinas expresan que Dios supera el tiempo, el espacio y toda comprensión finita.3

Dios es distinto del mundo

El cristianismo rechaza tanto el materialismo como el panteísmo.

El materialismo reduce la realidad a la materia y a sus procesos, sin reconocer un fundamento trascendente del ser. El panteísmo, en cambio, identifica a Dios con el universo o considera el mundo como una manifestación necesaria de la sustancia divina.

La doctrina católica mantiene una distinción radical:

  • Dios es el Creador.
  • El mundo es la criatura.
  • Dios existe por sí mismo.
  • Las criaturas reciben de Dios su existencia.
  • Dios no forma parte del universo como un elemento más.
  • El universo no es una emanación necesaria de la esencia divina.

El Concilio Vaticano I enseña que Dios debe reconocerse «distinto en realidad y esencia del mundo».1 Esta distinción protege simultáneamente la trascendencia de Dios y la realidad propia de la creación. Dios no se confunde con el mundo, pero tampoco permanece ausente de él.

La creación de la nada

Significado de creatio ex nihilo

La expresión latina creatio ex nihilo significa creación desde la nada. No describe la transformación de una materia preexistente, sino el acto por el cual Dios comunica el ser a aquello que antes no existía.

La creación comprende, por tanto:

  • La materia.
  • El espacio.
  • El tiempo.
  • Los seres espirituales.
  • Los seres corporales.
  • Las leyes y estructuras propias del universo.
  • La humanidad, compuesta de alma espiritual y cuerpo.

El Concilio Vaticano I enseña que Dios creó, desde el principio del tiempo y mediante su poder omnipotente, las criaturas espirituales y corporales: los ángeles, el mundo y el ser humano, compuesto de espíritu y cuerpo.1

La creación desde la nada no significa que Dios actuara sobre una «nada» entendida como una especie de sustancia. La nada no es una realidad ni un material. La expresión afirma que Dios es el origen absoluto de todo lo que no es Dios.

Creación y comienzo temporal

La doctrina católica enseña que Dios creó el mundo «desde el principio del tiempo». Esto afirma la dependencia radical de la creación respecto de Dios. La teología distingue, sin embargo, entre dos cuestiones:

  1. La creación en sentido metafísico: toda criatura depende de Dios para existir en cada instante.
  2. El comienzo temporal del universo: cuestión relacionada con la estructura y la historia del cosmos.

La creación no equivale únicamente a un acontecimiento situado en un momento remoto. Dios crea también en el sentido de que sostiene continuamente el ser de las criaturas. Si Dios dejara de comunicarles el ser, dejarían de existir.

La investigación científica puede estudiar los procesos físicos del universo, sus etapas y sus transformaciones. La afirmación teológica responde a una cuestión más radical: ¿por qué existe algo en lugar de nada y cuál es el fundamento último de todo lo que existe?

Dios como causa primera

La razón humana puede ascender desde las criaturas hasta el reconocimiento de Dios como fundamento último del ser. La experiencia muestra realidades cambiantes, contingentes y dependientes. Ninguna criatura posee en sí misma la razón plena de su existencia.

La argumentación metafísica parte de hechos como estos:

  • Las cosas cambian.
  • Las cosas comienzan y dejan de existir.
  • Las cosas reciben el ser.
  • Las criaturas poseen perfecciones limitadas.
  • El universo no explica por sí mismo la totalidad de su existencia.

Santo Tomás de Aquino sostiene que la razón puede demostrar que Dios existe partiendo de sus efectos, aunque no pueda comprender directamente la esencia divina. El razonamiento procede desde los efectos sensibles hasta su causa trascendente.4

Las criaturas contingentes necesitan una causa porque no contienen en sí mismas la razón suficiente de su existencia. La reflexión metafísica conduce así hacia un ser que no recibe el ser de otro: la causa primera, el ser necesario y el fundamento último de toda realidad.5

La demostración racional no convierte a Dios en un objeto del mundo ni pretende abarcar su misterio. Dios no es una causa física situada junto a otras causas físicas. Es la Causa trascendente que fundamenta la existencia de todas las causas y de todos los seres.6

Causalidad primera y causas segundas

La primacía causal de Dios

Dios es la causa primera porque causa el ser mismo de las criaturas. Ninguna criatura puede producir el ser desde la nada. Toda causa creada actúa sobre una realidad ya existente y dentro de las capacidades que ha recibido.

La causalidad divina alcanza tanto la existencia de las criaturas como su capacidad de actuar. Dios da el ser a las criaturas, conserva sus potencias y sostiene su actividad. La causalidad divina no compite con la causalidad creada, porque Dios actúa en un orden radicalmente distinto del orden de las criaturas.

Las causas segundas

Las criaturas son causas segundas cuando producen efectos propios mediante sus capacidades naturales o libres. Por ejemplo:

  • El fuego calienta.
  • Una planta crece y produce fruto.
  • Los padres engendran hijos.
  • El ser humano piensa, decide y actúa.
  • Una causa física produce un efecto físico conforme a sus propiedades.

Dios no sustituye estas causas. Al contrario, hace posible que actúen como causas reales. La tradición tomista explica que Dios mueve y aplica las criaturas a sus actos conforme al modo propio de cada naturaleza. Por eso, las criaturas actúan verdaderamente y no como meras apariencias.7

Dios constituye la causa primera y las criaturas ejercen una causalidad secundaria e instrumental. Ambas causalidades pueden concurrir en un mismo efecto sin situarse en el mismo plano. Dios causa el ser y la actividad de la criatura; la criatura produce el efecto mediante su propia forma de actuar.7

Autonomía de lo creado

La dependencia respecto de Dios no destruye la autonomía de las criaturas. Una criatura es autónoma en sentido limitado cuando actúa conforme a su naturaleza, a sus leyes propias y a sus capacidades. La autonomía creada no significa independencia absoluta, porque ninguna criatura existe ni actúa al margen de Dios.

La verdadera doctrina católica evita dos errores opuestos:

  • El ocasionalismo, que reduciría la actividad de las criaturas a una apariencia y atribuiría directamente a Dios todos los efectos particulares.
  • El deísmo, que afirmaría que Dios creó el universo y después dejó de sostenerlo o gobernarlo.

Dios causa que las criaturas sean causas. Su acción sostiene la libertad humana, la naturaleza y el orden del mundo, en lugar de anularlos. La causalidad divina y la causalidad creada no compiten, porque Dios constituye el fundamento de toda causalidad creada.7

La providencia divina

La creación no termina con el primer origen del universo. Dios conserva, dirige y ordena todas las cosas hacia sus fines. El Concilio Vaticano I enseña que Dios protege y gobierna mediante su providencia todo cuanto ha creado, incluso aquello que procede de la acción libre de las criaturas.1

La providencia incluye:

  • La conservación del ser.
  • El orden de la naturaleza.
  • La posibilidad de la acción humana.
  • La orientación de las criaturas hacia sus fines.
  • La cooperación divina con las causas segundas.
  • La conducción de la historia hacia el cumplimiento de los designios divinos.

La providencia no convierte a las criaturas en marionetas. Dios conoce y sostiene incluso los actos libres sin transformar la libertad en necesidad. La teología tomista afirma que Dios causa los actos libres respetando el modo propio de la voluntad creada.7

La bondad de la creación

Dios no creó por necesidad ni para aumentar su felicidad. Dios posee desde toda la eternidad la plenitud del ser y de la bienaventuranza. La creación manifiesta libremente su bondad y comunica bienes a las criaturas.1

El relato del Génesis presenta repetidamente la creación como buena y culmina con la afirmación de que todo cuanto Dios había hecho era «muy bueno». El mundo posee, por tanto, una bondad propia derivada de su origen divino.8

La materia no constituye un principio malo. La creación corporal pertenece al designio de Dios. Esta convicción distingue la fe cristiana de las doctrinas que desprecian el cuerpo, la naturaleza o la dimensión material de la existencia. La belleza y la grandeza de las criaturas pueden conducir al reconocimiento de su Autor.9

Los ángeles, el mundo y el ser humano

La creación comprende realidades espirituales y corporales.

Los ángeles

Los ángeles son criaturas espirituales. No forman parte de la divinidad ni poseen una existencia eterna. Como toda criatura, reciben su ser de Dios y dependen de Él.

La doctrina de la creación excluye la idea de que los seres espirituales sean emanaciones necesarias de Dios. También distingue entre Dios, que es infinito, y los ángeles, que son seres finitos, aunque no materiales.

El mundo visible

El mundo corporal procede de Dios y posee una bondad propia. Sus estructuras, procesos y leyes no son divinos, pero manifiestan de modo limitado la sabiduría y el poder del Creador.

La creación visible puede conducir racionalmente hacia Dios por analogía: la grandeza y la belleza de las criaturas permiten reconocer, de modo indirecto, a su Autor.9

El ser humano

El ser humano ocupa un lugar singular dentro de la creación. Posee cuerpo material y alma espiritual, y ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. El relato del Génesis presenta al hombre y a la mujer como criaturas queridas por Dios y encargadas de ejercer un dominio responsable sobre los demás seres vivos.8

El dominio humano no autoriza la explotación arbitraria de la naturaleza. Como administrador de la creación, el ser humano debe respetar el orden querido por Dios, proteger la vida y utilizar los bienes del mundo con justicia y responsabilidad.

Creación y Trinidad

El dogma de la creación afirma que existe un único Dios creador. La fe trinitaria confiesa que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios, no tres dioses. Las obras exteriores de la Trinidad proceden de la única esencia divina, aunque la revelación atribuye determinadas manifestaciones a cada Persona.

El Padre crea por el Verbo y en el Espíritu Santo. La tradición cristiana vincula la creación «por medio de Él» con el Hijo eterno. La creación manifiesta así la acción del Dios trino sin dividir la operación divina.

La expresión «por medio del Hijo» no convierte al Hijo en una criatura ni en un instrumento separado del Padre. El Hijo es consustancial y coeterno con el Padre. Su procedencia eterna del Padre pertenece a la vida interna de la Trinidad, no al orden de las criaturas.10

Creación del mundo y generación eterna del Verbo

La generación eterna del Verbo

El Hijo procede eternamente del Padre por generación. Esta generación no ocurre en el tiempo, no implica un comienzo de existencia y no produce una criatura. El Hijo es Dios verdadero, consustancial y coeterno con el Padre.

El Concilio de Fráncfort, celebrado en 794 bajo el pontificado de Adriano I, rechazó la doctrina adopcionista, que presentaba a Cristo como hijo adoptivo de Dios. La formulación conciliar confesó al Hijo como engendrado por el Padre antes de todos los siglos, coeterno y consustancial con Él, no por adopción sino por naturaleza.11

Santo Tomás distingue cuidadosamente la generación del Hijo de la creación. La generación indica una procedencia por naturaleza y consustancialidad; la creación implica una dependencia de la criatura respecto de un principio exterior. Por eso, el Hijo no puede llamarse creado.10

La creación temporal

La creación es la producción libre de las criaturas por Dios. Las criaturas no son de la misma sustancia que Dios, no son eternas por naturaleza y no proceden de Dios mediante una generación consustancial.

La diferencia puede expresarse así:

Generación eterna del VerboCreación del mundo
Pertenece a la vida interna de DiosProduce realidades distintas de Dios
El Hijo procede del Padre por naturalezaLas criaturas proceden de Dios por voluntad
El Hijo es consustancial con el PadreLas criaturas poseen una esencia finita
Carece de comienzo temporalConcierne al orden creado y temporal
No implica dependencia de la nadaImplica recibir el ser sin materia preexistente

La encarnación añade una segunda dimensión: el Hijo eterno asume una naturaleza humana en el tiempo. Cristo posee una generación divina eterna y una natividad humana temporal, pero es una sola Persona, el Hijo de Dios. El Concilio de Fráncfort distinguió ambas natividades sin separarlas ni confundirlas.12

La razón natural y la fe

La Iglesia sostiene que la existencia de Dios puede conocerse mediante la razón a partir de las criaturas. El mundo no ofrece una visión directa de la esencia divina, pero permite reconocer su fundamento último.

La razón puede alcanzar que Dios existe y puede conocer algunos atributos de manera analógica, como la unidad, la perfección, la inteligencia, la voluntad y la causalidad primera. No puede, sin embargo, comprender exhaustivamente el misterio divino. La razón llega hasta el umbral del misterio; la revelación permite conocer aquello que supera sus fuerzas naturales.5

La ciencia natural estudia los fenómenos del universo mediante métodos experimentales y matemáticos. Dios no es un fenómeno físico ni un objeto entre otros objetos. Por eso, la ausencia de una observación directa de Dios en un laboratorio no constituye una refutación de su existencia. La cuestión de Dios pertenece al ámbito de la metafísica y de la teología, aunque pueda relacionarse legítimamente con las conclusiones de las ciencias.6

Consecuencias teológicas y morales

El dogma de la creación fundamenta varias verdades de la vida cristiana.

Dependencia radical de Dios

Toda criatura recibe de Dios su existencia. La persona humana no constituye el fundamento último de sí misma. Esta dependencia no humilla al ser humano, sino que manifiesta su condición de criatura amada y sostenida por Dios.

Dignidad humana

La dignidad humana nace de la creación a imagen de Dios. Ninguna persona puede reducirse a su utilidad, productividad, riqueza, salud o posición social.

Responsabilidad moral

Dios, como Creador y Legislador supremo, fundamenta el orden moral. La ley natural expresa la participación racional de la criatura humana en el orden querido por Dios. El rechazo de Dios como fundamento último conduce a una comprensión desordenada de la moralidad.6

Respeto por la creación

La naturaleza pertenece a Dios y posee una bondad recibida. El ser humano debe emplear los bienes creados con prudencia, justicia y responsabilidad, evitando tanto el desprecio de la materia como su absolutización.

Esperanza

El Dios que crea y conserva el mundo puede llevar la creación a su plenitud. La fe en el Creador sostiene la esperanza cristiana en la renovación de todas las cosas y en la victoria definitiva de la vida sobre el pecado y la muerte.

Errores doctrinales rechazados

El dogma excluye las siguientes concepciones:

  • Ateísmo: negación de la existencia de Dios.
  • Agnosticismo absoluto: afirmación de que la razón humana no puede conocer nada acerca de Dios.
  • Politeísmo: aceptación de varios dioses independientes.
  • Panteísmo: identificación de Dios con el universo.
  • Materialismo: reducción de toda la realidad a la materia.
  • Deísmo: separación de Dios respecto de la conservación y gobierno del mundo.
  • Dualismo cósmico: afirmación de dos principios eternos, uno bueno y otro malo.
  • Adopcionismo cristológico: presentación de Cristo como hijo adoptivo de Dios en lugar de Hijo natural y eterno.

La fe católica confiesa a Dios como único Creador, distinto del mundo, infinitamente perfecto y providente. También proclama que el Hijo eterno no es una criatura, sino verdadero Dios, consustancial y coeterno con el Padre.10,11

Síntesis

El dogma de la existencia de Dios creador del cielo y la tierra enseña que todo cuanto existe fuera de Dios recibe de Él su ser. Dios creó libremente de la nada las realidades espirituales y corporales, permanece infinitamente distinto de ellas y las conserva mediante su providencia.

La creación no confunde a Dios con el mundo ni convierte a las criaturas en apariencias. Dios es la causa primera; las criaturas actúan como causas segundas reales, dotadas de una autonomía limitada y verdadera. Finalmente, la creación del mundo debe distinguirse rigurosamente de la generación eterna del Verbo: el mundo procede de Dios por voluntad creadora, mientras que el Hijo procede del Padre por naturaleza, desde toda la eternidad, consustancial y coeterno con Él.

Citas y referencias

  1. Caput I - De deo rerum omnium creatore, Concilio Vaticano I. Dei Filius, 1 (1870). 2 3 4 5 6 7
  2. Capítulo 1. Dios, creador de todas las cosas, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 3001 (1854).
  3. Pensando la distinción contra el panteísmo, Rudi A. Te Velde. Dei Filius I: Sobre Dios, la creación y la providencia, 6 (2022).
  4. Vi, John Haldane. ¿Qué tiene la metafísica que ver con la sabiduría? , 17 (2022).
  5. J. Schumacher. El hombre moderno y su camino hacia el Dios Trino, 6 (1992). 2
  6. J. Schumacher. El hombre moderno y su camino hacia el Dios Trino, 9 (1992). 2 3
  7. Mark K. Spencer. Causalidad divina y libertad creada: una visión tomista personalista, 16 (2016). 2 3 4
  8. La Santa Biblia, La Versión Nueva Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, Génesis 1 (1993). 2
  9. Salmo 18, Dios creador crea el brillo del sol, Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 30 de enero de 2002, 3 (2002). 2
  10. Sed contra y respuesta, Tomás de Aquino. Comentario a las Sentencias, 3.D.11.Q1.A1.resp (1256). 2 3
  11. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 612 (1854). 2
  12. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 619 (1854).
Modificado el 29 de agosto de 2026 • FideScore™ 9.68Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/561xkxxhk

Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →