La autoridad de Cristo como institutor
Los propios textos del Catecismo de la Iglesia Católica afirman que «los siete sacramentos fueron instituidos por Cristo»1, y que «los sacramentos son signos eficaces de gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia»2. La Encíclica del Concilio Vaticano II sobre la liturgia subraya que «lo visible en Cristo ha pasado a los sacramentos de la Iglesia»3, reforzando la idea de que la autoridad sacramental proviene directamente del propio Señor.
Testimonio de los Padres de la Iglesia
San Agustín y San Tomás de Aquino, citados en los documentos del Concilio de Trento, describen los sacramentos como «signos visibles que hacen presente la gracia del Señor» y como «signos eficaces de la gracia de Dios»4,5. Estos patrísticos establecen una continuidad histórica que confirma la intención original de Cristo al instituir los ritos sacramentales.

