La enseñanza de los Padres de la Iglesia
Los primeros escritores cristianos describieron la Eucaristía como la presencia sacrificial de Cristo que se hace presente en la liturgia, continuando el sacrificio de la cruz. Esta visión se basa en la tradición apostólica y patrística tanto del Oriente como del Occidente1.
La declaración del Concilio de Trento
El Concilio de Trento definió formalmente que la Misa es «el sacrificio de Cristo, el cual se ofrece de nuevo a Dios Padre», sustentado en la doctrina de la transubstanciación y la presencia real bajo las especies del pan y del vino1,1. La constitución tridentina también rechazó cualquier interpretación meramente simbólica del rito eucarístico1.

