Orígenes apostólicos
Desde el siglo I, Juan el Bautista y Jesús proclamaron la importancia del Bautismo como medio de gracia y salvación1. Los primeros cristianos siguieron la instrucción de «ir y hacer discípulos… bautizándolos» (Mt 28,19‑20)2.
Desarrollo conciliar
El Concilio de Trento reafirmó la obligatoriedad del Bautismo para la salvación, declarando que la muerte sin este sacramento implica condenación1. El Concilio Vaticano II y documentos posteriores continúan subrayando su centralidad como puerta a los demás sacramentos1.
Declaraciones papales recientes
El Papa Juan Pablo II recordó que el Bautismo «no es sólo una señal externa, sino el sacramento que efectúa el renacimiento del Espíritu»3, y el actual Pontífice Leo XIV reitera que «la salvación se da por medio del Bautismo» (CCC, 1257)1.
