La presencia real de Cristo
El dogma declara que Jesucristo está verdaderamente presente bajo las apariencias del pan y del vino, no sólo de forma simbólica sino substantiva1. La Iglesia explica que esta presencia incluye la sustancia del cuerpo y la sangre, así como su alma y divinidad2.
«El Señor Jesús, verdadero Dios y hombre, está verdaderamente, real y sustancialmente contenido bajo las apariencias del pan y del vino.»3
La transubstanciación
El término transubstanciación describe el cambio de la sustancia del pan y del vino por la del Cuerpo y la Sangre de Cristo, manteniendo sus accidentes sensoriales. Esta doctrina se basa en la enseñanza del Concilio de Trento y es reafirmada por el Magisterio contemporáneo4,5.
Fuente y cumbre de la vida cristiana
El Catecismo señala que la Eucaristía es el corazón y la cumbre de la vida de la Iglesia, pues en ella Cristo «asocia su Iglesia y a todos sus miembros a su sacrificio de alabanza y acción de gracias»6. Asimismo, la Sagrada Escritura y la tradición patrística subrayan que la Eucaristía constituye el memorial perpetuo del sacrificio de la Cruz7.

