El pecado original y la pérdida de la dignidad humana
El Catecismo de la Iglesia Católica (CCC) señala que el pecado original «no tiene el carácter de culpa personal, pero constituye una privación de la santidad y justicia originales»1. Esta condición deja al hombre «herido en sus poderes naturales, sujeto a la ignorancia, al sufrimiento y a la muerte, y proclive al pecado»1, lo que evidencia que la naturaleza humana quedó incapaz de alcanzar la santidad por sus propios méritos.
La imposibilidad de la autosalvación
El documento Placuit Deo afirma que «las visiones individualistas y meramente interiores de la salvación contradicen la economía sacramental mediante la cual Dios quiso salvar al ser humano»2, subrayando que la autosalvación basada únicamente en el esfuerzo humano es una ilusión que la Iglesia rechaza firmemente.
