1.1. La creación como «cosa buena»
En el relato de la creación, el Señor declara que lo que ha hecho es «muy bueno» (Gén 1, 31). Este juicio muestra que la realidad temporal tiene un valor intrínseco, no solo instrumental para la vida eterna1.
1.2. La visión patrística
Los Padres de la Iglesia, como San Agustín y San Gregorio de Nisa, subrayaron que todo lo creado tiene un propósito divino y que la bondad de la creación persiste pese al pecado original2.
