Fundamento bíblico y patrístico
Desde el Génesis se afirma que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza (Gn 1,26‑27). La Congregación para la Doctrina de la Fe recalca que «el amor del Creador imprime rasgos indelebles de su imagen en cada persona»1. San Ireneo y San Juan Damasceno distinguían entre «imagen» y «semejanza», resaltando que la libertad humana permite que la semejanza a Dios crezca bajo la acción del Espíritu Santo2.
Confirmación magisterial
El Catecismo de la Iglesia Católica señala que «el ser humano es el único ser creado capaz de conocer y amar a su Creador» (n. 356) y que su dignidad deriva de esa condición única3. La Declaración Dignitas infinita subraya que la dignidad humana «proviene del amor del Creador, que ha impreso la imagen de Dios en cada persona»4.
