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Domingo de la Divina Misericordia

El Domingo de la Divina Misericordia corresponde al Segundo Domingo de Pascua y presenta, con claridad litúrgica y pastoral, el núcleo del misterio pascual: Cristo resucitado ofrece perdón, abre el camino a la confianza y llama a que la misericordia recibida se traduzca en misericordia vivida.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDomingo de la Divina Misericordia
CategoríaEvento
DescripciónCelebración litúrgica que, en el segundo domingo de Pascua, proclama el perdón, la confianza y la vivencia de la misericordia divina. El Domingo de la Divina Misericordia, correspondiente al segundo domingo de Pascua, destaca con claridad litúrgica y pastoral el núcleo del misterio pascual: el Cristo resucitado ofrece perdón, abre el camino a la confianza y llama a que la misericordia recibida se traduzca en misericordia vivida. Fue vinculado expresamente a la tradición de la Divina Misericordia por San Juan Pablo II y asociado a la canonización de Santa Faustina Kowalska (30 abr 2000). El evangelio enfatiza el reconocimiento de Jesús por sus manos y su costado heridos, y el Catecismo subraya la riqueza de Dios en misericordia. Los Papas Juan Pablo II y Francisco han resaltado la dimensión moral, sacramental y pastoral de este día. Expresa el núcleo del misterio pascual: el Cristo resucitado concede perdón y llama a los fieles a vivir la misericordia en la vida cotidiana
Contexto HistóricoInstituido como “Domingo de la Divina Misericordia” por el Papa Juan Pablo II en el año 2000, en el marco de la canonización de Santa Faustina Kowalska y la celebración del Jubileo. Continuó siendo enfatizado por el Papa Francisco en sus homilías de 2001 y 2018.
Doctrinas RelacionadasCatecismo de la Iglesia Católica 211, 277, 1489
Fecha de CelebraciónSegundo domingo de Pascua
Fundamentación BíblicaEvangelio del segundo domingo de Pascua que relata el reconocimiento del Resucitado por sus heridas (manos y costado).
OrganizadorJuan Pablo II (instauró la celebración), Francisco (predicó sobre el tema)
TemaMisericordia, perdón, confianza, misión eclesial
TipoFiesta litúrgica, Domingo litúrgico
UbicaciónIglesia universal

Tabla de contenido

Denominación y lugar dentro del tiempo pascual

La Iglesia celebra el Segundo Domingo de Pascua como un día en el que el Resucitado entrega a los creyentes una paz que no depende del ánimo humano, sino de su presencia viva.1

San Juan Pablo II vinculó de modo explícito esta celebración con la tradición de la Divina Misericordia: desde el Año Jubilar se llamó en la Iglesia, de manera general, «Domingo de la Divina Misericordia» (Divine Mercy Sunday).1

En ese contexto, la canonización de sor María Faustina Kowalska el 30 de abril de 2000 no solo honró a una persona, sino que sostuvo una misión eclesial: la Iglesia recibió del Resucitado un don pascual y lo ofreció al mundo.2,3

Fundamentación bíblica y teológica

Las llagas reconocen al Resucitado

El evangelio del domingo insiste en el verbo «ver»: los discípulos se llenan de alegría al reconocer al Señor, y el relato subraya que el modo de reconocerlo pasa por un rasgo concreto: sus manos y su costado.4

La misericordia no aparece como un concepto abstracto, sino como una realidad pascual inscrita en las heridas. El Resucitado invita a «tocar» con el corazón su amor.4

Misericordia, cruz y resurrección

San Juan Pablo II explicó la lógica del misterio: la liturgia conduce al centro del acontecimiento salvífico, donde se une la muerte y la resurrección de Cristo con la vida de las personas y la historia del mundo.1

En Cristo crucificado y resucitado, el cristiano reconoce al Cordero que implora el perdón y abre el cielo al pecador arrepentido. Esa misericordia conecta con una fidelidad divina que permanece aun cuando el hombre fracasa.1

El Catecismo expresa esta estructura: Dios revela que «es rico en misericordia» al llegar hasta el don de su propio Hijo; Jesús muestra el amor fiel del Padre mediante su entrega.5

El mensaje central: confianza y misión eclesial

«No temas» y presencia consoladora

La predicación del Resucitado arranca con una invitación que sostiene a quien se siente frágil: «No temas». El mensaje reorienta la mirada hacia el Cristo vivo y, por ello, concede esperanza real.1

El programa del bautizado

San Juan Pablo II sintetizó el sentido moral y comunitario del domingo: la misericordia debe vivirse en lo cotidiano y empuja a cada persona a practicar misericordia con el Crucificado y con los demás. En consecuencia, el amor a Dios y al prójimo -también a los enemigos- constituye el programa de vida del bautizado y de la Iglesia.1

En la espiritualidad asociada a sor Faustina, el mensaje de misericordia impulsa a reflejarla «en los corazones y en las obras», y a proclamarla con la vida y con palabras; además, esa comunidad espiritual obtiene la misericordia divina para el mundo mediante súplicas.6

Dimensión sacramental: la misericordia como perdón real

El Espíritu y la remisión de los pecados

El domingo muestra que el Resucitado no solo consuela: confía a los discípulos la misión de perdonar. El evangelio presenta a Cristo que transmite el Espíritu y entrega el poder de perdonar los pecados.1

Este perdón nace de las heridas del Resucitado: la Escritura relaciona el don de misericordia con el costado traspasado y con el conjunto de la Pasión.1

Confesión, vergüenza y «resignación»

El Papa Francisco, al predicar sobre este domingo, describió dos «puertas» que pueden cerrarse ante el perdón: la vergüenza y la resignación.4,4

  • La vergüenza puede convertirse en un umbral para el encuentro: la persona no acepta el mal y abre espacio al Señor para vencerlo.4
  • La resignación bloquea el dinamismo de la misericordia: el creyente renuncia a pedir perdón y se acostumbra a pensar que «no cambia nada».4

Francisco insiste en una certeza: la misericordia transforma la experiencia del pecado. Cuando el creyente se confiesa, el pecado que separaba del Señor se vuelve un lugar donde el hombre encuentra al Dios que se deja hallar «a través de puertas cerradas».4

El Catecismo encuadra sacramentalmente esta dinámica: el regreso a la comunión con Dios después del pecado es un proceso nacido de la gracia, porque Dios es rico en misericordia y cuida la salvación; el creyente pide ese don para sí y para los demás.7

Santa María Faustina Kowalska y la expansión del mensaje

La tradición del domingo se apoya en el testimonio de sor María Faustina Kowalska, cuya canonización se celebró en el mismo marco pascual.3,2

«Las dos rayos» y el lenguaje de la misericordia

El Papa Juan Pablo II explicó el simbolismo que aparece en la misión recibida por Faustina: del Corazón de Cristo brotan dos rayos que representan la sangre y el agua. Esa imagen ilumina la relación entre el misterio eucarístico y el dinamismo bautismal del Espíritu.1,2

Misericordia vivida en la vida diaria

El Domingo de la Divina Misericordia no termina en contemplación sin consecuencias. La enseñanza de san Juan Pablo II vincula la misericordia con la práctica cotidiana: la liturgia muestra el amor del Padre, y ese amor impulsa a que cada persona tenga «misericordia» en su vida.1

Francisco conduce la misma idea por un camino interior: el creyente pasa de la duda a la confianza al permitir que el Señor lo perdone, y descubre que la vida cristiana progresa «de perdón en perdón».4

Conclusión

El Domingo de la Divina Misericordia presenta la Pascua como acceso al Corazón del Resucitado: el creyente reconoce al Señor por sus heridas, recibe la paz que viene del envío del Espíritu, confía en un amor capaz de perdonar y aprender a practicar misericordia hacia los demás.4,1,1

Citas y referencias

  1. B22 de abril de 2001: Domingo de la Divina Misericordia, Papa Juan Pablo II. 22 de abril de 2001: Domingo de la Divina Misericordia (2001-04-22). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. Canonización de la Sra. María Faustina Kowalska, Papa Juan Pablo II. 30 de abril de 2000, Canonización de la Sra. María Faustina Kowalska, 1 (2000). 2 3
  3. María Faustina Kowalska. Diario de la Santa María Faustina Kowalska: La Divina Misericordia en mi Alma, 21 (2005). 2
  4. Misa solemne del segundo domingo de Pascua, fiesta litúrgica de la Divina Misericordia (8 de abril de 2018), Papa Francisco. Misa solemne del segundo domingo de Pascua, fiesta litúrgica de la Divina Misericordia (8 de abril de 2018) (2018-04-08). 2 3 4 5 6 7 8 9
  5. Capítulo I: Creo en Dios el Padre. Catecismo de la Iglesia Católica, 211 (1992).
  6. Diario de la santa María Faustina Kowalska: La Divina Misericordia en mi alma, María Faustina Kowalska. Diario de la Santa María Faustina Kowalska: La Divina Misericordia en mi Alma, 11 (2005).
  7. Capítulo II: Los sacramentos de la curación. Catecismo de la Iglesia Católica, 1489 (1992).
  8. Parte prima: Líneas emergentes de la historia, del magisterio, de la teología - Capítulo I: Liturgia y piedad popular a la luz de la historia - En la luz de la constitución litúrgica, Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia (9 de abril de 2002), 58 (2002).
  9. Parte prima: Líneas emergentes de la historia, del magisterio, de la teología - Capítulo II: Liturgia y piedad popular en el magisterio de la Iglesia - Liturgia y piadosos ejercicios, Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia (9 de abril de 2002), 74 (2002).
Modificado el 8 de julio de 2026 • FideScore™ 7.74Citar este artículo

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