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Domingo del Buen Pastor

El Domingo del Buen Pastor es el nombre tradicional del Cuarto Domingo de Pascua, dedicado a contemplar a Jesucristo como el Pastor que conoce a sus ovejas, las guía, las protege y entrega libremente su vida por ellas. La jornada coincide con la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, instituida por san Pablo VI en 1964, y orienta la oración de toda la Iglesia hacia las vocaciones sacerdotales, religiosas, consagradas y misioneras, sin reducir la vocación cristiana a los ministerios ordenados.

Infografía de Domingo del Buen Pastor
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Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreDomingo del Buen Pastor
CategoríaEvento
DescripciónJesucristo como el Pastor que conoce, guía, protege y entrega libremente su vida por sus ovejas
Contexto HistóricoJornada Mundial de Oración por las Vocaciones instituida por San Pablo VI en 1964 durante el Concilio Vaticano II
Fecha de CelebraciónCuarto Domingo de Pascua (entre finales de abril y mediados de mayo, según el cálculo de la Pascua)
Importancia EclesialOrienta la oración de toda la Iglesia hacia las vocaciones sacerdotales, religiosas, consagradas y misioneras
Organizador
OrigenBasado en Juan 10, proclamado tradicionalmente en el Cuarto Domingo de Pascua
TemaJesús, el Buen Pastor
TipoFiesta litúrgica, Celebración litúrgica del Tiempo Pascual
Uso LitúrgicoLectura del Evangelio de Juan 10, oración universal por las vocaciones, testimonios y actividades de discernimiento en la celebración dominical

Tabla de contenido

Naturaleza litúrgica

El Domingo del Buen Pastor pertenece al tiempo pascual y ocupa el cuarto domingo después de Pascua. En la tradición litúrgica latina, este domingo recibió su denominación a partir del Evangelio proclamado y del contenido de la liturgia, que presenta a Cristo como el Buen Pastor.1

La fecha no permanece fija en el calendario gregoriano. Cada año depende del cálculo de la Pascua, de modo que puede celebrarse entre finales de abril y mediados de mayo. La Pascua determina la sucesión de los domingos pascuales y, por tanto, la fecha concreta del Domingo del Buen Pastor.

La liturgia pascual interpreta la muerte y la resurrección de Jesucristo como el cumplimiento pleno de su identidad de Pastor. Cristo no actúa como un dirigente que busca su propio beneficio: entrega la vida por sus ovejas y, después de ofrecerla libremente, la retoma en la resurrección. Por esta razón, la imagen del Buen Pastor posee un contenido esencialmente pascual.2

El tiempo pascual comprende los cincuenta días que transcurren desde el Domingo de Pascua hasta Pentecostés. Dentro de este periodo, la liturgia presenta los domingos como etapas de una única celebración de la resurrección del Señor.1

El Evangelio del Buen Pastor en san Juan

La expresión «Buen Pastor» procede principalmente del capítulo décimo del Evangelio según san Juan. Allí Jesús emplea varias imágenes relacionadas entre sí:

  • El redil.
  • La puerta.
  • El pastor legítimo.
  • Las ovejas.
  • La voz que las ovejas reconocen.
  • El rebaño reunido bajo un solo Pastor.

Jesús declara: «Yo soy el buen pastor» y explica que el Buen Pastor «da su vida por las ovejas». El contraste aparece frente al asalariado, que abandona el rebaño cuando llega el peligro porque no considera suya la vida de las ovejas. La diferencia entre ambos no depende solo de la eficacia externa del liderazgo, sino de la relación de amor y responsabilidad que vincula al Pastor con su rebaño.

El pastor que entra por la puerta

La primera parte del discurso presenta al pastor que entra por la puerta del redil, llama a sus ovejas por su nombre y camina delante de ellas. Las ovejas escuchan su voz, lo siguen y no siguen al extraño porque no reconocen su voz. La tradición cristiana ha interpretado esta imagen como una descripción de la autoridad verdadera: el pastor auténtico no entra por la fuerza ni busca apropiarse del rebaño, sino que actúa conforme a la verdad y conduce a las ovejas hacia la vida.3

San Juan Crisóstomo observaba que el pastor llama a cada oveja por su nombre y camina delante del rebaño. La imagen expresa una guía personal, no anónima: Cristo conoce a quienes le pertenecen y los conduce hacia la verdad.4,4

La tradición patrística también relacionó la puerta con Cristo. San Agustín explicó que Cristo es la puerta porque introduce al ser humano en la comunión con el Padre, y es Pastor porque cuida de quienes han entrado por él.3

El Buen Pastor que entrega la vida

La afirmación central del pasaje aparece en Juan 10,11: «El buen pastor da su vida por las ovejas». Jesús no presenta su muerte como un accidente que escapa a su misión. La entrega de la vida nace de su libertad y de su amor obediente al Padre. El Evangelio relaciona explícitamente esta entrega con la resurrección: Cristo da su vida para volver a tomarla.2

La Cruz revela, por tanto, el sentido de la palabra «bueno». En este contexto, «bueno» no significa simplemente amable o competente. El término designa al Pastor auténtico, noble y verdadero, cuya autoridad se manifiesta en el sacrificio. Cristo salva a su rebaño no desde la distancia, sino compartiendo su condición humana y ofreciendo su existencia por él.

El conocimiento entre Cristo y sus ovejas

Jesús afirma también: «Conozco a mis ovejas y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre». Este conocimiento no consiste en una información externa, sino en una relación viva de comunión. Cristo conoce a cada persona en su verdad y la llama a responder con fe, amor y seguimiento.

La relación entre el Pastor y las ovejas participa, de manera creada, en la comunión eterna del Hijo con el Padre. De esa intimidad divina brotan la misión pastoral de Cristo y la misión de quienes colaboran con él en la Iglesia.2

Distribución del Evangelio en los tres ciclos litúrgicos

El Evangelio del Buen Pastor no aparece cada año con idéntica extensión. El leccionario dominical distribuye el capítulo décimo de san Juan entre los tres ciclos -A, B y C-, de modo que cada ciclo ofrece un aspecto particular del misterio de Cristo Pastor.

Ciclo A: Cristo, puerta y Pastor

En el ciclo A, la proclamación corresponde a Juan 10,1-10. El pasaje presenta a Jesús como la puerta de las ovejas y como aquel que conduce al rebaño hacia la salvación. La imagen pone el acento en la escucha de la voz de Cristo, en el discernimiento frente a los falsos guías y en la vida abundante que él comunica.

La puerta no representa una barrera arbitraria, sino el acceso a la vida que Dios ofrece. Cristo no encierra a las ovejas: las conduce hacia fuera, hacia los pastos, la libertad y la misión. El pastor camina delante de ellas y las guía en medio de los peligros. La tradición interpreta este movimiento como el paso de la oscuridad del pecado y de la ignorancia a la luz de la verdad.3

Ciclo B: Cristo, Pastor que da la vida

En el ciclo B, la Iglesia proclama Juan 10,11-18. Este fragmento contiene la declaración más conocida: «Yo soy el buen pastor». El centro de la lectura reside en la entrega voluntaria de Cristo y en la diferencia entre el Pastor y el asalariado.

El Buen Pastor permanece junto al rebaño cuando aparece el lobo. Su fidelidad alcanza la entrega total: no protege su propia vida a costa de las ovejas, sino que la ofrece por ellas. La muerte de Cristo en la Cruz y su resurrección manifiestan que esta entrega posee eficacia salvadora y nace de su unión con el Padre.5

El pasaje incluye además la dimensión universal de la misión de Cristo: «Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer». El único rebaño bajo un solo Pastor no elimina la diversidad de pueblos y culturas, sino que anuncia la reunión universal de la humanidad en Cristo. La misión cristiana, por tanto, no queda limitada a Israel ni a un grupo particular.2

Ciclo C: Cristo, Pastor que da la vida eterna

En el ciclo C, la proclamación corresponde a Juan 10,27-30. Jesús habla de sus ovejas como aquellas que escuchan su voz y lo siguen. A ellas les concede la vida eterna y promete que nadie podrá arrebatarlas de su mano.

El pasaje une tres elementos:

  1. Escucha, porque la fe nace al acoger la voz del Señor.
  2. Seguimiento, porque la fe auténtica transforma la vida y conduce a la obediencia amorosa.
  3. Seguridad, porque la salvación descansa en la fidelidad de Cristo y del Padre.

Jesús concluye con una afirmación sobre su unidad con el Padre: «Yo y el Padre somos uno». La protección del rebaño no depende de una simple garantía psicológica, sino del poder divino de Cristo y de su comunión con el Padre.6

Fundamentos bíblicos de la imagen del pastor

La imagen del pastor hunde sus raíces en el Antiguo Testamento. La vida nómada y pastoril de muchos antepasados de Israel convirtió el pastoreo en una experiencia cotidiana y fácilmente comprensible. El pastor debía conducir, alimentar, proteger y buscar a los animales extraviados. Estas acciones proporcionaron un lenguaje simbólico para expresar la relación entre Dios y su pueblo.

El salmo tradicionalmente conocido como Salmo 22 en la numeración litúrgica -Salmo 23 en muchas ediciones bíblicas- proclama: «El Señor es mi pastor, nada me falta». El salmista confía en que Dios guía hacia buenos pastos, acompaña junto a aguas tranquilas, restaura las fuerzas y permanece presente incluso en el valle tenebroso.7

Los profetas emplean igualmente la figura pastoral para hablar de Dios. Isaías describe al Señor como quien apacienta su rebaño, reúne a los corderos en sus brazos y cuida especialmente de los débiles. Ezequiel anuncia la llegada de un pastor davídico que alimentará al pueblo y lo reunirá.7

El trasfondo profético también permite comprender la denuncia contra los malos pastores. Quienes reciben responsabilidad sobre el pueblo no pueden utilizarla para su propio provecho. La autoridad pastoral exige servicio, protección de los vulnerables y fidelidad a Dios.

Cristo, cumplimiento de las promesas pastorales

Jesús no se limita a comparar su actividad con la de un pastor. Él aplica a su propia persona una imagen que el Antiguo Testamento reservaba eminentemente para Dios y para el Mesías esperado. En Cristo, Dios mismo visita, reúne y salva a su pueblo.

El Domingo del Buen Pastor proclama así una verdad cristológica: Jesús es el Pastor definitivo porque es el Hijo enviado por el Padre y el Salvador que ofrece su vida en la Cruz. La resurrección confirma que su entrega no terminó en la muerte, sino que abrió el camino a la vida eterna.

La Iglesia contempla en este domingo la continuidad entre la parábola de Jesús, su sacrificio y su presencia viva en la comunidad cristiana. La misión pastoral de Cristo permanece activa en la Iglesia mediante la predicación de la palabra, la celebración de los sacramentos y el servicio de la caridad.8

El significado eclesial del rebaño

La palabra «rebaño» no autoriza a entender la Iglesia como una masa uniforme ni como una comunidad formada por personas pasivas. En el Evangelio, cada oveja posee un nombre y reconoce la voz del Pastor. La imagen expresa pertenencia, comunión y cuidado personal.

La Iglesia reúne a personas diversas bajo la autoridad de Cristo. Ningún ministro, institución, movimiento o comunidad puede ocupar el lugar del Buen Pastor. Los pastores humanos participan en la misión de Cristo, pero no la sustituyen. Su autoridad encuentra su medida en el servicio y en la entrega.

La comunidad cristiana ayuda a discernir la voz de Cristo mediante la Sagrada Escritura, la liturgia, la enseñanza apostólica, la vida sacramental y el testimonio de la caridad. La tradición cristiana contrapone la voz del Pastor a la voz de los extraños, que desorientan, dividen o utilizan a las personas para intereses particulares.4

La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

Origen en el pontificado de Pablo VI

El Domingo del Buen Pastor acoge la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, instituida por el papa san Pablo VI en 1964, durante el Concilio Vaticano II. La iniciativa nació para que toda la Iglesia pidiera al Señor nuevas vocaciones y ayudara al Pueblo de Dios a responder a la llamada y a la misión recibidas.9

La jornada no surgió como una celebración aislada de los seminarios, sino como una iniciativa eclesial vinculada a la imagen de Cristo Pastor. La Iglesia pide vocaciones porque Cristo continúa llamando colaboradores para el servicio del Evangelio y para el cuidado pastoral de su pueblo.

Desarrollo de la jornada

Con el paso de los años, los papas han dirigido mensajes anuales a toda la Iglesia. Estos mensajes han presentado diversos aspectos de la vocación cristiana, entre ellos:

  • La vocación como don de la gracia.
  • La llamada al sacerdocio y a la vida consagrada.
  • La misión evangelizadora.
  • La responsabilidad de las familias y las comunidades.
  • El discernimiento vocacional.
  • La relación entre oración, escucha y servicio.

En 2023, el papa Francisco recordó que san Pablo VI estableció la jornada en 1964 y explicó que la vocación une gracia y misión: Dios llama gratuitamente, y la persona responde entregándose al servicio del Evangelio.9

La jornada también invita a superar una concepción reducida de la vocación. Todo bautizado recibe una llamada a la santidad y a la misión. Dentro de esa vocación fundamental aparecen formas concretas de vida, como el matrimonio cristiano, el sacerdocio ministerial, la vida consagrada, el celibato apostólico y diversas tareas de servicio eclesial y social.

La vocación sacerdotal y religiosa

La liturgia del Buen Pastor relaciona especialmente la jornada con las vocaciones sacerdotales y religiosas. Cristo confía a determinados discípulos una participación sacramental y pastoral en su misión. Los sacerdotes anuncian la palabra, celebran los sacramentos y sirven a la comunidad cristiana, especialmente mediante la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida cristiana.10

La Iglesia pide también vocaciones a la vida religiosa y consagrada, cuyos miembros testimonian particularmente la primacía de Dios mediante la oración, la vida comunitaria, los consejos evangélicos y el servicio apostólico. La diversidad de carismas manifiesta la riqueza de la única misión de Cristo.

Una vocación auténtica no busca poder, prestigio ni autorrealización desligada del Evangelio. El ministerio pastoral participa del estilo del Buen Pastor: humildad, entrega, escucha, protección de los débiles, disponibilidad y fidelidad a la verdad.

Responsabilidad de toda la comunidad

La promoción de las vocaciones no corresponde solo a los sacerdotes o a los responsables diocesanos. La familia, la parroquia, la escuela católica, los grupos apostólicos y las comunidades religiosas contribuyen al nacimiento, discernimiento, formación y perseverancia de las vocaciones.

El papa Francisco ha descrito la Iglesia como el ámbito donde las vocaciones nacen, maduran y dan fruto. La comunidad acompaña el discernimiento y ayuda a reconocer si una llamada procede realmente de Dios y conduce al servicio de la Iglesia y del mundo.11

La vocación posee una dimensión comunitaria. Dios no llama a una persona para encerrarla en un grupo privado, sino para incorporarla a la Iglesia y enviarla a la misión. La comunidad cristiana debe ofrecer acompañamiento, formación doctrinal, vida sacramental, dirección espiritual prudente y espacios de servicio.11

Oración por las vocaciones

La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones responde directamente a la petición de Jesús: «Rogad, pues, al Dueño de la mies que mande obreros a su mies». La oración ocupa el primer lugar porque la vocación nace de la iniciativa de Dios y no de una mera planificación institucional.

Orar por las vocaciones implica pedir:

  • Sacerdotes santos y fieles.
  • Religiosos y religiosas entregados al Evangelio.
  • Matrimonios cristianos abiertos a la vida y al servicio.
  • Misioneros disponibles para anunciar a Cristo.
  • Jóvenes capaces de escuchar la llamada de Dios.
  • Familias que acompañen con libertad y generosidad.
  • Comunidades que sepan acoger, formar y sostener las vocaciones.

El papa Francisco ha presentado la oración como escucha de Dios y como apertura del corazón a su palabra. La respuesta vocacional exige atención interior, libertad y generosidad.12

Iconografía del Buen Pastor

La imagen del Buen Pastor ocupa un lugar destacado en el arte cristiano antiguo. Las catacumbas, los sarcófagos y las pilas bautismales conservaron numerosas representaciones de Cristo como un joven pastor que lleva una oveja sobre los hombros o permanece junto a su rebaño.

Esta iconografía transmitía una confesión de fe: Cristo salva, busca al perdido, protege al débil y conduce a la vida. Las primeras comunidades cristianas encontraron en esta imagen una fuente de consuelo y esperanza, especialmente en contextos de persecución y ante la experiencia de la muerte.7

La representación del pastor con la oveja sobre los hombros enlaza el discurso de Juan 10 con la parábola de la oveja perdida. Aunque ambos pasajes pertenecen a contextos evangélicos distintos, comparten una visión de la misericordia divina: Dios no abandona a quien se ha extraviado, sino que lo busca y lo reintegra a la vida.

El ministerio pastoral en la Iglesia

Cristo permanece como único Buen Pastor. Los obispos, sacerdotes y diáconos ejercen un ministerio pastoral subordinado a él y recibido dentro de la estructura sacramental de la Iglesia. La autoridad pastoral cristiana no consiste en dominar, sino en servir al pueblo de Dios y conducirlo hacia Cristo.

El sacerdote actúa como ministro de la palabra, de los sacramentos y de la caridad. Su vida debe hacer visible, de manera limitada pero real, el amor del Pastor que conoce a sus ovejas y entrega la vida por ellas. La ordenación sacerdotal celebrada en este domingo posee, por ello, una fuerte coherencia litúrgica y espiritual.10

La Eucaristía ocupa un lugar central en el ministerio pastoral. En ella la Iglesia participa sacramentalmente en el sacrificio de Cristo y recibe el alimento que sostiene su peregrinación. El sacerdote encuentra en el altar la fuente de su entrega y de su servicio evangelizador.10

El dicasterio competente en materia litúrgica

La autoridad de la Santa Sede relacionada con la regulación y promoción de la liturgia corresponde actualmente al Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. La constitución apostólica Praedicate Evangelium le atribuye competencia sobre las materias litúrgicas confiadas por el derecho a la Sede Apostólica y sobre la vigilancia del cumplimiento fiel de las normas litúrgicas.13

Este organismo no debe confundirse con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. La regulación de la liturgia, la revisión de los libros litúrgicos y el reconocimiento de las traducciones litúrgicas corresponden al dicasterio dedicado al culto divino y a la disciplina de los sacramentos.14,15

La celebración concreta del Domingo del Buen Pastor sigue el calendario litúrgico y los libros aprobados por la autoridad competente. Las conferencias episcopales y las diócesis pueden organizar iniciativas pastorales relacionadas con las vocaciones, siempre dentro de la disciplina litúrgica de la Iglesia.

Significado espiritual para los fieles

El Domingo del Buen Pastor invita a cada cristiano a examinar su relación con Jesucristo. La pregunta central no consiste solo en saber quién ejerce una responsabilidad en la Iglesia, sino en discernir qué voz guía realmente la propia vida.

Escuchar al Pastor implica:

  • Acoger el Evangelio.
  • Participar en la vida sacramental.
  • Formar la conciencia según la verdad cristiana.
  • Rechazar la manipulación y el individualismo.
  • Practicar la caridad.
  • Seguir a Cristo en las decisiones concretas.
  • Confiar en su presencia durante las pruebas.

El Pastor conoce a sus ovejas, pero ese conocimiento no elimina la libertad. Cristo llama, y la persona responde. La vocación constituye una relación dinámica entre la elección divina y la libertad humana.9

La promesa de que nadie arrebatará las ovejas de la mano de Cristo tampoco significa que el discípulo pueda vivir de manera indiferente. La seguridad cristiana nace de la fidelidad del Señor y reclama perseverancia, conversión y seguimiento.

Dimensión misionera

El Buen Pastor reúne a «otras ovejas» que todavía no pertenecen al redil. Esta afirmación fundamenta la dimensión misionera de la Iglesia. La comunidad cristiana no existe para protegerse de quienes están fuera, sino para anunciarles la salvación de Cristo y ofrecerles la comunión del Evangelio.

La misión universal de Jesús alcanza a todos los pueblos. La Iglesia participa en esa misión mediante la evangelización, el testimonio de vida, la educación en la fe, la atención a los pobres y la defensa de la dignidad humana. El pastor que sale en busca de la oveja extraviada ofrece una imagen adecuada de una Iglesia que no permanece encerrada en sus estructuras.

Cada vocación participa de esta misión. El papa Francisco enseña que toda llamada cristiana conduce a comunicar el Evangelio y a responder a las periferias existenciales y a los dramas humanos en comunión con la Iglesia.9

Celebración en la Iglesia local

Las comunidades cristianas suelen vivir este domingo mediante:

  • La proclamación solemne del Evangelio del Buen Pastor.
  • La oración universal por las vocaciones.
  • La presentación de testimonios sacerdotales, religiosos y misioneros.
  • La adoración eucarística.
  • Encuentros con seminaristas y personas consagradas.
  • Actividades de discernimiento para jóvenes.
  • La renovación del compromiso pastoral de la comunidad.
  • La ayuda material a seminarios y casas de formación.

Estas iniciativas encuentran su sentido en la liturgia dominical. No pretenden convertir la jornada en una campaña meramente organizativa, sino ayudar a la comunidad a reconocer que toda vocación nace de la gracia y se orienta al servicio.

Síntesis teológica

El Domingo del Buen Pastor reúne varios elementos esenciales de la fe católica:

  1. Cristología: Jesús es el Hijo que revela al Padre y el Pastor que entrega su vida.
  2. Pascua: la Cruz y la resurrección constituyen el fundamento de su acción pastoral.
  3. Eclesiología: Cristo reúne a un solo pueblo y permanece como su único Pastor.
  4. Sacramentos: la vida de la Iglesia recibe su alimento especialmente de la Eucaristía.
  5. Ministerio: los pastores ordenados participan de la misión de Cristo mediante el servicio.
  6. Vocación: Dios llama a todos los bautizados a la santidad y a cada persona a una misión concreta.
  7. Misión: el Evangelio está destinado a todos los pueblos.
  8. Esperanza: Cristo protege a los suyos y les comunica la vida eterna.

El domingo proclama, en definitiva, que Jesucristo no abandona a su pueblo. Él conoce a cada persona, llama por su nombre, camina delante del rebaño, busca al perdido y entrega su vida para que todos tengan vida en abundancia. La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones prolonga esta certeza en forma de súplica: la Iglesia pide que el Señor suscite discípulos capaces de escuchar su voz y servir a su pueblo con el corazón del Buen Pastor.

Citas y referencias

  1. Marea pascual. Enciclopedia Católica, Marea Pascual (1913). 2
  2. Papa Juan Pablo II. 20 de abril de 1997, Domingo del Buen Pastor, 1 (1997). 2 3 4
  3. Capítulo 10, Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Juan, 10.1 (1272). 2 3
  4. Juan 10,2-4, Juan Crisóstomo. Homilía 59. Juan 9,34-10,12, 3. 2 3
  5. Papa Juan Pablo II. 20 de abril de 1986: Visita a la parroquia romana de Aurea en Ostia Antica - Homilía, 1 (1986).
  6. Papa Juan Pablo II. 16 de abril de 1989: Visita a la parroquia del «Espíritu Santo» en Ferratella, Roma - Homilía, 2 (1989).
  7. Papa Juan Pablo II. 6 de mayo de 1979: Visita a la parroquia de San Antonio de Padua en Roma, 6 de mayo de 1979 (1979). 2 3
  8. Papa Juan Pablo II. 16 de abril de 1989: Visita a la parroquia del «Espíritu Santo» en Ferratella, Roma - Homilía, 1 (1989).
  9. Papa Francisco. 60.o Día Mundial de Oración por las Vocaciones 2023 - Vocación: Gracia y Misión, 1 (2023). 2 3 4
  10. Papa Juan Pablo II. 25 de abril de 1999: Domingo del Buen Pastor - Homilía, 1 (1999). 2 3
  11. Papa Francisco. 53.o Día Mundial de Oración por las Vocaciones 2016 - La Iglesia, Madre de Vocaciones, 1 (2016). 2
  12. Un pueblo en movimiento, Papa Francisco. Mensaje para el 61.o Día Mundial de Oración por las Vocaciones 2024, 1 (2024).
  13. V. Dicasterios - Dicasterio para el culto divino y la disciplina de los sacramentos - Art. 88, Papa Francisco. Praedicate Evangelium, Art. 88 (2022).
  14. III - Congregaciones - Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, Papa Juan Pablo II. Pastor Bonus, Art. 62 (1988).
  15. III - Congregaciones - Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, Papa Juan Pablo II. Pastor Bonus, Art. 64 (1988).
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