Creación del día
El origen del Domingo Mundial de las Misiones se remonta a la iniciativa del Concilio Vaticano II, que llamó a la Iglesia a una misión renovada y a la solidaridad con los pueblos necesitados3. En 1980, el Papa Juan Pablo II describió la finalidad del día como «sensibilizar, educar y involucrar a todos los hijos de la Iglesia en la causa misional»4. Desde entonces, la celebración se ha mantenido anualmente, convirtiéndose en una «sagrada entrega» de la vida cristiana4.
Desarrollo bajo los pontífices recientes
Benedicto XVI destacó en sus mensajes de 2008 y 2009 la importancia de «hacer discípulos de todas las naciones» y de que la misión no busca poder sino la salvación del mundo5,6.
Juan Pablo II vinculó la misión con la santidad personal, recordando que «el servicio a la misión comienza con la búsqueda constante de la santidad»7.
Francisco enfatizó la sinodalidad como condición esencial de la misión, invitando a los fieles a ser «una Iglesia verdaderamente universal y misionera»3.
Leo XIV, en su carta a los miembros de las Sociedades Pontificias de la Misión (22 may 2025), reiteró la necesidad de «una Iglesia misionera que abra sus brazos al mundo» y llamó a priorizar visitas a diócesis y parroquias para fortalecer la conciencia misional1.
