El siglo I
Durante el siglo I, los cristianos procedentes del judaísmo todavía podían acudir a la sinagoga y, al mismo tiempo, reunirse para celebrar la Eucaristía. La separación entre el sábado judío y el domingo cristiano no apareció de forma instantánea, sino que fue adquiriendo claridad conforme la Iglesia comprendió la novedad del misterio pascual.
La reunión dominical tenía como núcleo la proclamación de la Palabra, la oración comunitaria y la fracción del pan. La celebración no consistía solo en recordar un acontecimiento pasado: actualizaba sacramentalmente la presencia del Resucitado en medio de su pueblo.
Los primeros cristianos llamaron al domingo Día del Señor porque confesaban que Jesús, resucitado de entre los muertos, es el Señor. La expresión poseía un contenido cristológico y también una resonancia bíblica, pues aplicaba a Cristo un título reservado en la traducción griega de la Escritura al nombre divino.
El siglo II
Durante el siglo II, el domingo ya aparecía como el día habitual de la reunión eucarística. San Justino Mártir describió la celebración cristiana dominical y explicó su relación con la creación y con la resurrección de Jesucristo. La comunidad escuchaba las lecturas, recibía la exhortación del presidente de la asamblea, elevaba oraciones, participaba en la Eucaristía y compartía los bienes con los necesitados.,
Las comunidades celebraban con frecuencia antes del amanecer, porque el calendario social romano no reservaba el domingo para el descanso y muchos cristianos trabajaban durante el día. Un testimonio temprano recogido por Plinio el Joven describe reuniones cristianas antes de la salida del sol y cantos dirigidos a Cristo.,
En esta época, la práctica dominical distinguía progresivamente a los cristianos de su entorno religioso y social. Algunas comunidades mantenían también determinadas prácticas sabáticas, pero la celebración del domingo adquirió una identidad propia.
El siglo III
Durante los primeros siglos, la Iglesia vinculó el domingo sobre todo con el culto público y la Eucaristía. El descanso laboral todavía no constituía una institución civil generalizada. Tertuliano ofrece uno de los primeros testimonios explícitos sobre la conveniencia de abstenerse de ocupaciones y preocupaciones ordinarias durante el Día del Señor.
La celebración dominical también adquirió una dimensión penitencial y comunitaria. La participación en la asamblea no expresaba una devoción individual aislada, sino la pertenencia efectiva al Cuerpo de Cristo.
El Concilio de Elvira, celebrado en Hispania a comienzos del siglo IV, estableció una disciplina para quienes permanecían apartados de la iglesia durante tres domingos consecutivos. La norma muestra la importancia que la comunidad cristiana atribuía ya a la participación dominical.,
Constantino y el siglo IV
En el año 321, el emperador Constantino promulgó una disposición civil que ordenaba el descanso en el «día del sol» para jueces, habitantes de las ciudades y artesanos, aunque exceptuaba a los campesinos. Otra ley del mismo año prohibió determinados actos judiciales contenciosos en domingo, pero permitió acciones consideradas favorables a la alegría y a la paz, como la liberación de esclavos.
Estas medidas no crearon la celebración cristiana del domingo. La Iglesia ya lo conmemoraba desde la época apostólica. La legislación imperial otorgó, sin embargo, una dimensión pública y civil al descanso dominical, que hasta entonces no formaba parte de la organización general de la sociedad romana.
En el año 337 aparecieron nuevas disposiciones imperiales con una motivación más explícitamente religiosa y vinculada al culto. Durante el siglo IV, diversos sínodos provinciales regularon la participación en la Eucaristía dominical y el descanso laboral.
La evolución histórica produjo una doble realidad:
- La celebración litúrgica, nacida en la época apostólica y centrada en la Eucaristía.
- El descanso dominical, favorecido progresivamente por la legislación eclesiástica y civil.
Ambas dimensiones terminaron formando una unidad cultural, pero no poseen idéntico origen ni idéntico significado.