La palabra bilocación procede del latín bis, «dos veces», y locatio, «localización». En sentido estricto, describe la presencia simultánea de una persona en dos lugares diferentes. Cuando la tradición atribuye una presencia semejante en más de dos lugares, utiliza términos como multilocación o replicación.
La cuestión pertenece al ámbito de los fenómenos místicos extraordinarios. No constituye un dogma, un sacramento ni un don ordinario de la vida cristiana. Tampoco forma parte de la santidad esencial de una persona. La santidad cristiana consiste ante todo en la unión con Dios, la caridad, la fidelidad a la gracia y la configuración con Jesucristo.
La bilocación humana, entendida como fenómeno sobrenatural, implicaría que una persona permanece corporalmente en un lugar y aparece o actúa simultáneamente en otro. Sin embargo, los relatos pueden describir realidades distintas:
- Una presencia corporal aparente.
- Una visión concedida a una o varias personas.
- Una aparición de carácter espiritual.
- Una experiencia interior interpretada posteriormente como presencia física.
- Un relato hagiográfico adornado por la tradición.
Por esta razón, no basta con afirmar que una persona «estuvo en dos sitios». Hay que determinar qué ocurrió exactamente, qué testimonios existen y qué interpretación resulta históricamente razonable.


