Ciencia como participación del ser humano en la creación
La Catecismo de la Iglesia Católica afirma que «aunque la fe está por encima de la razón, nunca puede haber contradicción real entre fe y razón; el mismo Dios que revela los misterios infunde la luz de la razón al hombre»1. En este sentido, la capacidad humana de investigar la naturaleza es vista como un regalo divino que permite al hombre descubrir la verdad del creador.
Ciencia y caridad
El magisterio subraya que la ciencia debe estar al servicio de la humanidad y no ser utilizada para dañarla. El documento «La ciencia al servicio del hombre» del Congregación para la Doctrina de la Fe señala que la ciencia es «un recurso precioso cuando se coloca al servicio del hombre y promueve su desarrollo integral»2, y que «debe respetar criterios morales fundamentales»2.
