El don como gracia sobrenatural
El don de inteligencia es una gracia que el Espíritu Santo infunde para que el creyente «intuitivamente perciba la Palabra de Dios en su profundidad y altura»1. No se trata de una capacidad intelectual adquirida por estudio, sino de una iluminación interior que abre la mente al «Verdadero, el Bien y lo Bello» y la orienta al amor divino2.
Distinción del intelecto natural
En la tradición católica el intelecto (lat. intelligere) es la facultad superior de la alma que trasciende los sentidos y abarca atención, concepción, juicio y reflexión3. El don de inteligencia eleva esta facultad natural, dándole una luz sobrenatural que supera los límites de la razón humana y permite «penetrar el corazón de las cosas» más allá de lo que la razón natural puede alcanzar4.
