Virtud teológica
La caridad es la tercera y mayor de las virtudes teológicas, que dirige el amor primero a Dios y luego al hombre por amor a Dios1. En el Compendio del Catecismo se la describe como «el don mediante el cual amamos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios»2. Esta definición subraya que la caridad no es simplemente un sentimiento, sino una gracia sobrenatural que transforma la voluntad del creyente.
Relación con Dios y el prójimo
El amor a Dios es absoluto e incondicional, mientras que el amor al prójimo es derivado de ese amor divino, manifestándose en actos concretos de servicio y sacrificio3. La Iglesia enseña que la caridad «guía a nuestro fin último» y es la «bondad de perfección» que da coherencia a la vida cristiana3.

