Filialidad y reverencia
El temor de Dios es descrito por Santo Tomás de Aquino como temor filial, una forma de reverencia que surge del amor al Padre y que «hace que el hombre se someta a Dios y no le pelee»1. No es temor de castigo, sino temor de ofender al Señor, que se traduce en una actitud de respeto y servicio.
Distinción de otros temores
Se diferencia del temor terrorífico (miedo que paraliza) del temor chaste o filial, que «endurece el corazón y lo dirige a la humildad y a la obediencia»2. En la vida cristiana, este temor conduce a la confianza en la misericordia divina y a la alegría de servir al Padre.
