Concepto teológico
Los dones carismáticos (del griego charismata, «favor») son gracias sobrenaturales que el Espíritu Santo otorga a los cristianos para el bien común, sin que el receptor pueda reclamarlos como mérito propio1. La Sagrada Escritura los describe como manifestaciones del Espíritu «para beneficio de todos» (1 Cor 12,7) y los vincula a la caridad como condición esencial de su validez1.
Tipología apostólica
El Nuevo Testamento enumera una variedad de carismas: sabiduría, conocimiento, fe, sanación, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, lenguas y su interpretación (1 Cor 12,7‑10)2. La Iglesia reconoce que algunos son excepcionales (p. ej., milagros) y otros más simples y difundidos, pero todos deben orientarse al edificar la Iglesia3.
