Primeros antecedentes
Desde los primeros siglos del cristianismo los creyentes invocaban a la Virgen bajo la fórmula Sub tuum praesidium («A tu amparo»), lo que muestra la larga tradición de buscar la protección mariana mediante su nombre1. Con el paso del tiempo, la devoción se amplió a la veneración del propio nombre de María, inspirado por la creciente popularidad del Ave María y la creciente difusión del rosario como «Psalterio de María”2.
Institución de la fiesta del Santo Nombre de María
La celebración oficial del nombre mariano se originó en Cuenca, España, en 1513 y fue extendida a toda la Iglesia occidental por el Papa Inocencio XI en 1683, como agradecimiento por la victoria sobre los turcos en Viena3. Esta fiesta, conocida como Feast of the Holy Name of Mary, marcó un hito en la oficialización de la devoción al nombre de la Madre de Dios y sentó las bases para la posterior popularización del título Dulce Nombre de María.
