La familia no es una comunidad aislada
Aunque la familia posee la responsabilidad primordial, no constituye el único agente educativo. La dimensión social de la persona exige una cooperación ordenada entre la familia, la Iglesia, la escuela y la sociedad civil. Cada institución aporta una competencia propia y ninguna debería absorber completamente la misión de las demás.
La educación en casa católica, por tanto, no debe confundirse con el aislamiento familiar. Los niños necesitan oportunidades proporcionadas para cultivar amistades, trabajar con otros, afrontar diferencias, participar en actividades comunitarias y aprender a ejercer sus responsabilidades sociales.
Colaboración con la parroquia
La parroquia puede apoyar a las familias mediante:
- Catequesis de iniciación cristiana.
- Preparación para los sacramentos.
- Grupos de oración.
- Actividades de servicio.
- Formación bíblica.
- Acompañamiento de sacerdotes y catequistas.
- Encuentros con otras familias.
La comunidad cristiana tiene el deber de sostener la misión educativa de las familias, especialmente mediante la catequesis vinculada a la iniciación cristiana.
La familia, por su parte, no debería considerar la parroquia como un servicio externo, sino como parte de la comunidad eclesial a la que pertenece. La educación católica alcanza su plenitud cuando el niño descubre que la fe familiar conduce a una pertenencia real al Cuerpo de Cristo.
Relación con la escuela
La educación en casa puede coexistir con la escolarización parcial, la asistencia a determinados cursos, la enseñanza especializada o la colaboración con centros católicos. El principio católico de la primacía educativa de los padres no exige rechazar toda ayuda escolar.
La escuela católica desempeña una función de apoyo a los padres y puede contribuir a formar adultos capaces de contemplar el mundo con el amor de Jesucristo y de comprender la vida como una llamada al servicio de Dios.
Cuando los padres recurren a una escuela, mantienen su responsabilidad principal. Por ello, necesitan colaborar cordialmente con los docentes y conocer los contenidos, métodos y criterios educativos que reciben sus hijos.