Éfeso, ubicada en la actual Turquía, en la región de Lidia (hoy provincia de Esmirna), fue fundada alrededor del siglo XI a. C. por Androcles, hijo del rey ateniense Codro, con colonos jonios. Su acuñación monetaria data del 700 a. C., reflejando su temprana prosperidad económica.1 La ciudad pasó por dominios lidios, persas y seléucidas, hasta integrarse en el reino de Pérgamo tras la batalla de Magnesia (190 a. C.). En 133 a. C., el último rey de Pérgamo, Átalo III, la legó a Roma, convirtiéndola en capital de la provincia de Asia desde el 27 a. C. hasta circa 297 d. C.1
Su fama se debía al templo de Artemisa (Diana), erigido en el siglo VI a. C. por el arquitecto cretense Quersifrón, con 128 columnas de 18 metros de altura. Considerado una maravilla del mundo antiguo, fue incendiado por Heróstrato en 356 a. C. (noche del nacimiento de Alejandro Magno) y reconstruido por Dinócrates. Saqueado por Nerón y destruido por los godos en 262 d. C., atraía peregrinos y comerciantes, fomentando un vasto comercio.1 Figuras ilustres como los filósofos Heráclito y Hermodoro, el poeta Hiponacte y el pintor Parrasio nacieron allí.1

