El ambiente del Jordán
El río Jordán, situado entre Galilea y la región de Judea, era tradicionalmente asociado a ritos de purificación y a la expectativa de la venida del Mesías. En la época de Jesús, el Jordán servía como punto de encuentro para los peregrinos y como escenario de los actos proféticos que anunciaban la renovación del pacto con Dios1.
San Juan Bautista y la profecía
San Juan Bautista anunciaba un llamado al arrepentimiento y preparaba el camino del Señor, cumpliendo la profecía de Isaías: «He aquí, va delante de mí el que aclamará el camino del Señor»2. Juan se presentaba como el precursor que, con su bautismo de agua, señalaría al «más poderoso que él» (Jesús) que bautizaría con el Espíritu Santo y fuego2. Así, el bautismo de Jesús confirma la continuidad entre la promesa del Antiguo Testamento y su cumplimiento en el Nuevo Testamento.

