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El catolicismo actual en Asia

El catolicismo contemporáneo en Asia constituye una realidad plural, dinámica y profundamente arraigada en la historia del cristianismo. Reúne comunidades antiguas de Oriente Próximo y la India, Iglesias mayoritarias como la de Filipinas y Timor Oriental, minorías activas en países de tradición budista, hinduista o musulmana, y comunidades sometidas a diversas formas de presión política y social. Su vida comprende la celebración de la fe, la evangelización, el diálogo interreligioso, la educación, la atención sanitaria, la defensa de la dignidad humana y el testimonio de los mártires.

Beirut Armenian Catholic Cathedral1966
Ver información de la imagenCatedral armenia católica de Beirut, 1966., hacia 1966. Foto escaneada, fotógrafo desconocido, Dominio Público. 📄
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NombreEl catolicismo actual en Asia
CategoríaEvento
DescripciónEl catolicismo contemporáneo en Asia es una realidad plural, dinámica y profundamente arraigada, con comunidades en Filipinas, Timor Oriental, India, China, Corea del Sur, Japón y otros países. El texto describe la diversidad de comunidades católicas en Asia, sus actividades pastorales, educativas y sanitarias, la situación demográfica reciente (aumento de 954 000 católicos en 2023), los retos de persecución y secularización, y la importancia de la inculturación, el diálogo interreligioso y la presencia de Iglesias orientales. También señala la exhortación apostólica *Ecclesia in Asia* (1999) del Papa Juan Pablo II y la contribución de la Iglesia a la educación, la salud y la defensa de la dignidad humana
ContextoAsia, continente con gran diversidad cultural, religiosa y política.
Contexto HistóricoPresencia histórica del cristianismo en Asia desde los orígenes apostólicos, desarrollo de Iglesias latinas y orientales, y evolución en el siglo XX-XXI.
Contexto PolíticoVariada relación Iglesia-Estado, con limitaciones de libertad religiosa, persecuciones y presiones políticas en varios países.
Fecha de Publicación1999
ObservacionesFilipinas: >93 M de católicos; India: >23 M; Indonesia: >8 M; Corea del Sur: ≈6 M; Líbano: ≈2 M. Aumento neto de 954 000 católicos y 1 145 sacerdotes en 2023; descenso de 1 331 seminaristas. Timor Oriental muestra la tasa de crecimiento más alta; Sri Lanka presenta disminución cautelosa por cambios censales y migratorios.
OrganizadorSan Juan Pablo II
TipoSuceso histórico, Exhortación apostólica

Tabla de contenido

Concepto y extensión geográfica

Asia es el continente más extenso y poblado del mundo. Alberga una extraordinaria variedad de pueblos, lenguas, culturas, sistemas políticos y tradiciones religiosas. En su territorio nacieron el judaísmo, el cristianismo, el islam y el hinduismo, así como el budismo, el taoísmo, el confucianismo, el zoroastrismo, el jainismo, el sijismo y el sintoísmo. También subsisten religiones tradicionales y formas de religiosidad vinculadas a pueblos indígenas.1

Por esta razón, Asia no constituye una unidad religiosa homogénea. La experiencia católica de Filipinas no puede equipararse a la de Japón; las Iglesias del Líbano y de la India poseen una historia distinta de la de las comunidades católicas de China, Corea del Sur, Vietnam o Indonesia. También varían las relaciones entre Iglesia y Estado, la libertad religiosa, la estructura familiar, el grado de urbanización y la influencia de la secularización.

La exhortación apostólica Ecclesia in Asia, publicada por san Juan Pablo II en 1999, invitó a comprender el continente desde su diversidad cultural y religiosa. El documento reconoció valores presentes en numerosas sociedades asiáticas, como la contemplación, la disciplina, la sencillez, la armonía, la compasión, el respeto a la vida, la piedad filial, la vida comunitaria y la búsqueda espiritual.1

Evolución reciente y situación demográfica

El catolicismo asiático continúa siendo minoritario en el conjunto del continente, aunque reúne a decenas de millones de fieles y posee una notable vitalidad en determinados países. Las estadísticas eclesiales actualizadas con datos de 2023 registraron un aumento aproximado de 954 000 católicos en Asia respecto al año anterior. El mismo conjunto estadístico registró también un crecimiento de 1145 sacerdotes en el continente, mientras que el número de seminaristas mayores descendió en 1331.2,2,2

Las cifras nacionales muestran una distribución muy desigual. Filipinas posee la mayor población católica de Asia, con más de 93 millones de fieles. India cuenta con más de 23 millones; Indonesia, con más de 8 millones; Corea del Sur, con cerca de 6 millones; y el Líbano, con aproximadamente 2 millones. Timor Oriental presenta una de las tasas de crecimiento más elevadas, mientras que otros países registran evoluciones más lentas o fluctuantes. El descenso estadístico de Sri Lanka en los datos recientes debe interpretarse con prudencia, pues las variaciones pueden relacionarse con cambios censales, movimientos migratorios y métodos de registro.

El crecimiento católico no depende solo del aumento numérico de los bautizados. También comprende la maduración de las Iglesias locales, la formación de sacerdotes y laicos, la creación de estructuras diocesanas, la traducción de la liturgia, la aparición de vocaciones autóctonas y la capacidad de anunciar el Evangelio en lenguas y categorías culturales propias de cada pueblo.

Principales áreas del catolicismo asiático

Filipinas y Timor Oriental

Filipinas constituye el principal núcleo católico de Asia y uno de los países católicos más poblados del mundo. La fe católica forma parte de la historia, la cultura popular, las celebraciones familiares y la vida pública del país, aunque la sociedad filipina también afronta desigualdades económicas, violencia, migración y tensiones políticas.

Las diócesis filipinas desarrollan una intensa actividad pastoral mediante parroquias, escuelas, universidades, hospitales, movimientos laicales y organizaciones de ayuda. El catolicismo filipino ha proporcionado también numerosos sacerdotes, religiosos y laicos misioneros a otras Iglesias, tanto dentro de Asia como en otros continentes.

Timor Oriental posee una población mayoritariamente católica y una identidad religiosa estrechamente relacionada con su historia nacional. La Iglesia desempeñó un papel relevante en la defensa de la dignidad humana durante los periodos de conflicto y ocupación. El crecimiento demográfico reciente de su comunidad católica figura entre los más elevados del continente.

India

La Iglesia católica en la India reúne comunidades de tradiciones diversas. Allí están presentes la Iglesia latina y varias Iglesias católicas orientales, entre ellas la siro-malabar y la siro-malankar. Las comunidades cristianas de la India hunden sus raíces en la tradición de santo Tomás, cuya memoria vincula el cristianismo indio con los orígenes apostólicos de la Iglesia.

La realidad católica india presenta una gran diversidad lingüística, ritual y cultural. Las diócesis sirven tanto a comunidades urbanas como a poblaciones rurales, tribales y dalit. La Iglesia participa en la educación, la sanidad, la defensa de los grupos vulnerables y la promoción de los derechos humanos, pero su misión no queda reducida a estas actividades. La evangelización incluye el anuncio explícito de Jesucristo, la celebración de los sacramentos, la catequesis, la conversión del corazón y la formación de comunidades cristianas.

Las Iglesias orientales católicas de la India conservan una tradición litúrgica y teológica propia. Sus fieles no constituyen simplemente una variante cultural de los católicos latinos, sino miembros de Iglesias particulares con patrimonio, disciplina y estructuras jerárquicas propias.

China

La Iglesia católica en China posee una historia marcada por la evangelización, la inculturación, las persecuciones y las complejas relaciones con las autoridades civiles. Las comunidades católicas viven en circunstancias distintas según las regiones y experimentan limitaciones pastorales y jurídicas variables.

La vida eclesial comprende parroquias, santuarios, asociaciones de fieles, comunidades religiosas y obras de formación. Muchos católicos chinos han dado testimonio de perseverancia en contextos difíciles. La situación china exige distinguir entre la identidad universal de la Iglesia, la comunión con el Romano Pontífice y las condiciones concretas que regulan la actividad religiosa dentro del país.

La evangelización en China requiere paciencia, formación teológica, traducciones adecuadas, acompañamiento de las familias y una relación respetuosa con la cultura china. La Iglesia debe conservar íntegramente la fe católica y, al mismo tiempo, expresar el Evangelio mediante formas comprensibles para el pueblo chino.

Corea del Sur

Corea del Sur cuenta con una Iglesia católica dinámica, con una significativa presencia urbana, numerosas vocaciones y una participación laical particularmente activa. El catolicismo llegó a desarrollarse inicialmente mediante la recepción de escritos cristianos y el esfuerzo de laicos coreanos, antes de consolidar una estructura misionera estable.

Las parroquias, los movimientos apostólicos y las instituciones católicas intervienen en la vida social del país. La Iglesia mantiene una memoria viva de los mártires coreanos y promueve la defensa de la vida, la solidaridad con los pobres, la reconciliación nacional y la paz en la península de Corea.

La sociedad surcoreana combina modernización tecnológica, presión laboral, envejecimiento demográfico y búsqueda espiritual. Estas circunstancias plantean a la Iglesia la tarea de presentar el Evangelio a jóvenes y adultos que viven en un entorno altamente urbanizado y competitivo.

Japón

El catolicismo japonés constituye una minoría pequeña, pero posee una historia de gran densidad espiritual. La evangelización iniciada por san Francisco Javier dio lugar a comunidades que sufrieron persecución y largos periodos de clandestinidad. Los mártires japoneses y los cristianos ocultos forman parte esencial de la memoria de la Iglesia universal.

Actualmente, las diócesis japonesas afrontan el envejecimiento de la población, la escasez de sacerdotes y la integración pastoral de trabajadores extranjeros, muchos de ellos procedentes de Filipinas, Vietnam y otros países asiáticos. La Iglesia participa en la educación, la atención a los enfermos, la ayuda a los inmigrantes y la reflexión sobre la paz, especialmente a partir de la experiencia de Hiroshima y Nagasaki.

Sudeste Asiático

Vietnam, Indonesia, Malasia, Singapur, Myanmar, Tailandia y Camboya presentan situaciones muy diferentes. Vietnam posee una comunidad católica numerosa y una tradición de mártires; Indonesia, país de mayoría musulmana, cuenta con una Iglesia minoritaria que trabaja en diálogo con otras religiones; Malasia y Singapur reúnen comunidades formadas por diversos grupos étnicos y lingüísticos.

Tailandia y Camboya mantienen comunidades católicas pequeñas, sostenidas por parroquias, congregaciones religiosas, escuelas y centros de atención social. En Tailandia, la actividad educativa y sanitaria ha otorgado a la Iglesia una presencia reconocida, pero la misión evangelizadora exige también anunciar claramente la persona, la vida, la enseñanza y el Reino de Jesucristo.3

Myanmar ha sufrido graves conflictos políticos y militares que afectan a toda la población, incluida la comunidad católica. La Iglesia acompaña a desplazados, enfermos, pobres y víctimas de la violencia, mientras intenta conservar la vida sacramental y comunitaria.

Asia Central y Oriente Próximo

Las Iglesias católicas de Oriente Próximo viven en un entorno plural, con presencia musulmana mayoritaria, comunidades judías, Iglesias ortodoxas y otras comunidades cristianas. Líbano, Siria, Irak, Jordania, Israel, Palestina, Turquía e Irán poseen historias cristianas antiguas, aunque la emigración, los conflictos armados, la inestabilidad política y la presión social han reducido en algunos lugares el número de cristianos.

Los católicos de rito oriental -caldeos, maronitas, armenios, coptos, sirios, melkitas y otros- mantienen una relación inseparable con la historia del cristianismo asiático. Sus comunidades conservan lenguas litúrgicas antiguas, formas de oración, tradiciones monásticas y estructuras patriarcales.

La Iglesia en Oriente Próximo trabaja por la permanencia de los cristianos en sus tierras históricas, el diálogo con el islam y el judaísmo, la reconciliación, la ayuda a los refugiados y la defensa de la libertad religiosa. La presencia católica no pretende solo preservar instituciones, sino ofrecer un testimonio de Cristo en sociedades heridas por la división.

Las Iglesias orientales católicas

Identidad propia dentro de la Iglesia católica

Las Iglesias orientales católicas están plenamente unidas a la Iglesia universal y reconocen la primacía del Romano Pontífice, pero conservan una identidad eclesial propia. Poseen tradiciones teológicas, litúrgicas, espirituales, disciplinares y canónicas desarrolladas a lo largo de muchos siglos.

Ecclesia in Asia recuerda que estas Iglesias, especialmente las de Oriente Próximo y la India, custodian desde la época apostólica un patrimonio espiritual, litúrgico y teológico de gran valor. Sus ritos nacieron de una profunda inculturación de la fe en diversos territorios asiáticos y merecen respeto, protección y libertad legítima en las materias litúrgicas y disciplinares.4

Por tanto, la comunión católica no exige uniformidad ritual. La unidad de la Iglesia admite legítimas diferencias en la celebración de la liturgia, la organización eclesial, la espiritualidad y la disciplina. El patrimonio oriental no representa una forma incompleta del catolicismo latino, sino una expresión auténtica de la misma fe católica.

Ritos y tradiciones

Entre las principales tradiciones orientales presentes en Asia figuran:

  • La tradición antioquena o siríaca occidental, vinculada a las Iglesias maronita, siríaca y siromalankar.
  • La tradición caldea o siríaca oriental, representada por la Iglesia caldea y la Iglesia siro-malabar.
  • La tradición armenia, conservada por la Iglesia católica armenia.
  • La tradición alejandrina, presente en la Iglesia católica copta.
  • La tradición bizantina, propia de la Iglesia greco-católica melquita y de otras comunidades católicas orientales.
  • La tradición latina, extendida por todo el continente y especialmente numerosa en Filipinas, Timor Oriental y diversas regiones de Asia.

Las Iglesias patriarcales poseen una forma tradicional de gobierno en la que el patriarca y el sínodo desempeñan una función esencial en la vida de la Iglesia. La tradición patriarcal hunde sus raíces en la antigüedad cristiana y está reconocida por el derecho canónico oriental.5,6

Relaciones con la Iglesia latina y con las Iglesias ortodoxas

La convivencia pastoral entre católicos orientales y latinos requiere respeto mutuo. Las comunidades orientales pueden encontrarse fuera de sus territorios históricos debido a la emigración, las guerras y las oportunidades laborales. La atención pastoral de estos fieles exige evitar la asimilación automática a la tradición latina y favorecer la conservación de sus legítimas costumbres.4

Las Iglesias orientales católicas participan además en el diálogo ecuménico con las Iglesias ortodoxas, con las que comparten buena parte de su patrimonio teológico, litúrgico y espiritual. También poseen una experiencia especialmente valiosa de diálogo con el islam.4

Evangelización y diálogo interreligioso

La misión de la Iglesia en Asia nace del mandato de Jesucristo y tiene como centro el anuncio del Evangelio. La acción evangelizadora incluye la proclamación de la fe, la conversión, el bautismo, la celebración eucarística, la catequesis, el testimonio de la caridad y la formación de discípulos.

La Iglesia asiática vive esta misión en contacto con religiones antiguas y vigorosas. El diálogo interreligioso no equivale a relativizar la identidad cristiana ni a considerar iguales todas las doctrinas. Consiste en buscar la comprensión, la cooperación, la paz y el reconocimiento de los elementos de verdad y santidad presentes en otras tradiciones, mientras la Iglesia anuncia que la plenitud de la salvación está en Jesucristo.

La diversidad asiática exige una evangelización inculturada. La Iglesia debe expresar la fe mediante categorías filosóficas, símbolos, lenguas, formas artísticas y estructuras comunitarias que permitan comprender el Evangelio sin alterar su contenido. La inculturación tampoco consiste en aceptar sin discernimiento cualquier costumbre: la fe cristiana purifica, eleva y transforma las culturas.

Juan Pablo II describió la presencia católica como una realidad minoritaria pero viva, capaz de actuar como la levadura que transforma silenciosamente la sociedad. El Papa exhortó a los cristianos asiáticos a compartir con sus pueblos el amor de Jesucristo y a continuar su misión de servicio.7

Educación católica

La educación constituye uno de los ámbitos más visibles de la presencia de la Iglesia en Asia. Las escuelas y universidades católicas atienden a millones de alumnos de distintas religiones y, en numerosos lugares, ofrecen oportunidades educativas a niñas, minorías tribales, habitantes de zonas rurales y familias pobres.8

La labor educativa posee varios objetivos inseparables:

  • Transmitir conocimientos y competencias.
  • Formar la conciencia moral.
  • Promover la dignidad de cada persona.
  • Educar para la convivencia y el respeto.
  • Cultivar la responsabilidad social.
  • Presentar de manera libre y respetuosa la visión cristiana de la vida.

La educación católica no puede reducirse a una prestación escolar neutral ni a una función filantrópica. Su identidad procede del Evangelio y busca una formación integral, que abarque la inteligencia, la libertad, la conciencia, la vida espiritual y la responsabilidad hacia el prójimo. Las universidades católicas deben mantener una identidad cristiana clara junto con la excelencia académica.8

La educación y la evangelización están relacionadas, pero no son idénticas. Una escuela católica puede acoger a alumnos no católicos y respetar su libertad religiosa sin renunciar a su identidad. La evangelización propone a Jesucristo; la educación católica crea un ambiente donde la verdad, la caridad, la justicia y la búsqueda intelectual pueden abrirse al Evangelio.

Acción sanitaria y promoción humana

Hospitales, dispensarios, centros de atención a enfermos, programas de ayuda alimentaria y obras de asistencia forman parte de la presencia católica en muchos países asiáticos. Estas instituciones sirven a personas de cualquier religión y atienden especialmente a pobres, migrantes, ancianos, huérfanos, desplazados y víctimas de conflictos.

La promoción humana pertenece a la misión de la Iglesia porque la caridad cristiana contempla a la persona en su totalidad. La ayuda social no sustituye al anuncio de Cristo, pero constituye una expresión concreta del amor recibido de Él. La Iglesia sirve a la persona porque reconoce en cada ser humano una dignidad fundada en su creación a imagen de Dios y en su vocación a la vida eterna.

El servicio sanitario y social también plantea exigencias éticas: respeto a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, cuidado de los enfermos, protección de los pobres y atención a la conciencia moral de los profesionales.

La Iglesia ante la pobreza, las migraciones y los conflictos

Asia reúne economías altamente desarrolladas y regiones afectadas por pobreza extrema. La rápida urbanización ha creado nuevas oportunidades, pero también barrios marginales, explotación laboral, trata de personas, soledad y desarraigo familiar.

La migración internacional afecta especialmente a Filipinas, India, Indonesia, Vietnam y otros países. Muchos católicos trabajan lejos de sus familias y necesitan acompañamiento pastoral en lugares donde forman comunidades lingüísticas diversas. Las diócesis y congregaciones religiosas atienden a trabajadores migrantes, refugiados y víctimas de la trata.

Las guerras y persecuciones afectan a numerosas comunidades de Oriente Próximo, Asia meridional y el sudeste asiático. Los cristianos perseguidos constituyen, en palabras de Ecclesia in Asia, pilares ocultos de la Iglesia. Su testimonio recuerda que la libertad religiosa no es un privilegio de una confesión, sino un derecho fundamental de toda persona.7

La Iglesia promueve la paz mediante la educación, el diálogo, la reconciliación y la defensa de las víctimas. Esta tarea no implica apoyar ciegamente a ningún grupo político, sino aplicar la doctrina social católica a la defensa de la vida, la justicia, la solidaridad y el bien común.

Vocaciones, vida consagrada y protagonismo de los laicos

El futuro del catolicismo asiático depende en buena medida de la consolidación de Iglesias locales capaces de sostener su misión con sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos formados. La actividad de los misioneros extranjeros contribuyó decisivamente al crecimiento de muchas comunidades, pero la evangelización debe quedar cada vez más en manos de los propios asiáticos.3

Las congregaciones religiosas dirigen escuelas, hospitales, seminarios, centros de espiritualidad y obras de ayuda. Las religiosas desempeñan una función particularmente importante en la educación de niñas, el acompañamiento de mujeres vulnerables, la atención sanitaria y la protección de menores.

Los laicos participan en la catequesis, la liturgia, la administración parroquial, la acción social, la defensa de la vida y el diálogo con otras religiones. En regiones donde los sacerdotes son escasos, las comunidades laicales sostienen la oración, la formación y la vida fraterna, aunque la celebración de la Eucaristía y los sacramentos requiere el ministerio ordenado.

Desafíos contemporáneos

Minoría religiosa y libertad de culto

La condición minoritaria permite a la Iglesia ofrecer un testimonio humilde, pero también expone a los católicos a discriminación, restricciones jurídicas, violencia o sospechas de influencia extranjera. Cada país presenta un marco distinto: algunos garantizan una amplia libertad religiosa; otros imponen controles severos o toleran la actividad cristiana de manera limitada.

La Iglesia defiende la libertad de conciencia y de religión para todos. Al mismo tiempo, pide a los católicos fidelidad a Cristo, respeto a las leyes justas y rechazo de toda forma de violencia o coacción religiosa.

Secularización y nuevas formas de religiosidad

La modernización no ha eliminado la dimensión religiosa de Asia. En muchos países conviven la secularización, las religiones tradicionales, los nuevos movimientos espirituales y una renovada búsqueda de sentido entre los jóvenes. La Iglesia afronta el desafío de presentar el Evangelio en sociedades marcadas por el consumismo, el individualismo y la transformación tecnológica.

Formación y comunicación de la fe

La vitalidad demográfica no garantiza por sí misma una fe madura. Las Iglesias locales necesitan catequistas bien preparados, sacerdotes con formación sólida, traducciones fieles de la doctrina, acompañamiento familiar y espacios para la participación juvenil.

La comunicación cristiana debe utilizar los medios contemporáneos sin convertir el Evangelio en un producto de consumo. La vida digital ofrece oportunidades para la catequesis y la evangelización, pero también exige discernimiento frente a la desinformación, el aislamiento y la superficialidad.

Perspectivas

El catolicismo actual en Asia combina minoría numérica y relevancia espiritual, crecimiento en algunos países y envejecimiento en otros, antiguas tradiciones y nuevas formas de misión. La Iglesia no puede adoptar una única estrategia continental. Necesita respuestas diferenciadas para cada contexto, con atención a las culturas locales, las Iglesias orientales, las comunidades indígenas, los migrantes y las distintas condiciones políticas.

La misión asiática exige mantener unidos el anuncio de Jesucristo y el servicio a la persona. Las escuelas, hospitales y obras sociales manifiestan la caridad cristiana, pero no agotan la misión de la Iglesia. La evangelización pide también predicar el Evangelio, celebrar la fe, formar discípulos y presentar a Cristo como fuente de vida eterna.

La Iglesia católica en Asia camina hacia una mayor madurez local, con más responsabilidad de obispos, sacerdotes, religiosos y laicos asiáticos. Su riqueza reside precisamente en la comunión de tradiciones: la herencia latina, las Iglesias orientales, la espiritualidad monástica, las comunidades de mártires, la acción misionera y las nuevas expresiones de apostolado.

Conclusión

El catolicismo actual en Asia no puede describirse mediante una única imagen. Filipinas y Timor Oriental muestran la fuerza de comunidades mayoritariamente católicas; India y Oriente Próximo conservan patrimonios cristianos de origen antiguo; Corea del Sur ofrece un ejemplo de crecimiento y participación laical; Japón testimonia la perseverancia de una minoría histórica; y las comunidades de China, Vietnam, Indonesia, Myanmar y otros países viven la fe en circunstancias políticas y culturales diversas.

Las Iglesias orientales católicas ocupan un lugar central dentro de esta realidad. Sus ritos, teologías, disciplinas y estructuras patriarcales expresan la unidad católica en la legítima diversidad. La educación, la sanidad y la acción social hacen visible el amor cristiano, pero permanecen ordenadas a una misión más amplia: anunciar a Jesucristo, celebrar su misterio y servir a todos los pueblos.

En el continente donde nació Jesús y donde surgieron las grandes religiones de la humanidad, la Iglesia católica continúa ofreciendo el Evangelio mediante la comunión, el diálogo, la caridad y el testimonio de la santidad.

Citas y referencias

  1. Capítulo I - El contexto asiático - Realidades religiosas y culturales, Papa Juan Pablo II. Ecclesia in Asia, 6 (1999). 2
  2. Vaticano - Estadísticas de la Iglesia católica 2025, Agencia Fides. Vaticano - Estadísticas de la Iglesia Católica 2025, 1 (2025). 2 3
  3. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 3, marzo, 2002, 28 (2002). 2
  4. Capítulo V - Comunión y diálogo para la misión - Las iglesias orientales católicas, Papa Juan Pablo II. Ecclesia in Asia, 27 (1999). 2 3
  5. Lo «status sui iuris» de las iglesias patriarcales en el derecho canónico oriental, Dimitrios Salachas. Lo «status sui iuris» de las Iglesias Patriarcales en el Derecho Canónico Oriental, 1994, Número 4, pp. 569-609, 1 (1994).
  6. I - Las fuentes eclesiásticas de la institución patriarcal, Dimitrios Salachas. Lo «status sui iuris» de las Iglesias Patriarcales en el Derecho Canónico Oriental, 1994, Número 4, pp. 569-609, 2 (1994).
  7. Conclusión - Gratitud y estímulo, Papa Juan Pablo II. Ecclesia in Asia, 50 (1999). 2
  8. Capítulo VI - El servicio de la promoción humana - Educación, Papa Juan Pablo II. Ecclesia in Asia, 37 (1999). 2
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