El Protoevangelio
La base principal de esta enseñanza aparece en el libro del Génesis:
«Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje; él te herirá en la cabeza, mientras tú le herirás en el talón».
La tradición cristiana denomina a este pasaje el Protoevangelio, es decir, el primer anuncio de la salvación. El texto presenta una oposición radical entre la serpiente y la mujer, entre la descendencia de la serpiente y la descendencia de la mujer. La catequesis de san Juan Pablo II identifica a la mujer anunciada con María y a su descendencia victoriosa con Jesucristo.,
El texto hebreo atribuye directamente la victoria a la descendencia de la mujer, no a la mujer considerada aisladamente. Por tanto, Cristo es el vencedor principal y definitivo de Satanás. La tradición latina, influida por la lectura de la Vulgata -ipsa conteret caput tuum, «ella te aplastará la cabeza»-, desarrolló con fuerza la participación de María en esa victoria. Esta participación no compite con la acción de Cristo: María vence porque recibe de su Hijo la gracia y la misión necesarias.,
La Anunciación
El Evangelio de san Lucas llama a María «llena de gracia». Este saludo manifiesta la singular santidad de la Virgen y su particular elección para ser Madre del Salvador. La plenitud de gracia indica una existencia enteramente orientada hacia Dios, sin dominio del pecado.
La respuesta de María -«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra»- constituye el reverso de la desobediencia de Eva. Eva cooperó con la tentación; María coopera con el plan salvador mediante la fe y la obediencia. Esta contraposición explica el título de María como nueva Eva.
La tradición cristiana contempla, así, una relación entre tres mujeres: Eva, que cedió ante la serpiente; María, que permaneció fiel a Dios; y la Iglesia, que recibe de Cristo la misión de anunciar y custodiar la salvación.
La mujer del Apocalipsis
El capítulo duodécimo del Apocalipsis presenta a una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas. La mujer da a luz a un hijo destinado a regir a las naciones, mientras el dragón intenta devorarlo. La interpretación cristiana contempla en esta imagen una dimensión mariana y eclesial: María es la Madre del Mesías y la Iglesia participa también en el combate contra el mal.
La relación entre Génesis 3, Lucas 1 y Apocalipsis 12 muestra una única historia de salvación. La enemistad entre la mujer y la serpiente alcanza su centro en la Encarnación del Verbo y culmina en la victoria pascual de Cristo.,