La palabra hágase traduce el término latino fiat, forma tradicional de referirse al consentimiento de María en la Anunciación. La expresión no comunica pasividad, fatalismo ni resignación ante un destino inevitable. María responde personalmente a Dios y ofrece su colaboración consciente al cumplimiento de su voluntad.1,2
San Lucas recoge la respuesta con estas palabras:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».3
La frase contiene dos elementos inseparables. Por una parte, María reconoce su condición de esclava del Señor, es decir, de criatura enteramente disponible para Dios. Por otra, pronuncia el hágase, mediante el cual acepta que la palabra divina acontezca en ella y a través de ella.
El consentimiento mariano incluye el entendimiento, la voluntad y la entrega de toda la persona. No consiste únicamente en admitir como verdadero el mensaje del ángel, sino en orientar toda la existencia hacia el plan salvador de Dios. Por ello, la tradición teológica relaciona el fiat con la fe viva, aquella que une la adhesión interior y la conducta concreta.4,5


