El relato de san Mateo
San Mateo narra que unos Magos llegaron desde Oriente a Jerusalén buscando al recién nacido «rey de los judíos». Habían visto su estrella y querían rendirle homenaje. El rey Herodes, inquieto ante la noticia, consultó a los jefes de los sacerdotes y a los escribas, quienes señalaron Belén como el lugar anunciado por los profetas.
Los Magos siguieron la estrella hasta encontrar al niño con María, su madre. Le ofrecieron oro, incienso y mirra. Después recibieron en sueños la advertencia de no regresar junto a Herodes y volvieron a su país por otro camino.
El Evangelio no indica cuántos Magos eran, ni proporciona sus nombres. La tradición occidental los llamó Melchor, Gaspar y Baltasar, probablemente a partir del número de regalos, pero esos nombres no pertenecen al relato evangélico.
Significado teológico
Los Magos representan a las naciones que reconocen a Cristo. Mientras algunos dirigentes de Jerusalén reaccionan con temor o indiferencia, unos extranjeros emprenden un largo camino para adorar al Mesías. La escena manifiesta la universalidad de la salvación.
El oro suele interpretarse como signo de la realeza de Cristo; el incienso, como reconocimiento de su divinidad; y la mirra, como anuncio de su sufrimiento y muerte. Estas interpretaciones pertenecen a la tradición cristiana y ayudan a contemplar la identidad completa de Jesús.
Navidad y Epifanía
La Navidad y la solemnidad de la Epifanía del Señor están estrechamente relacionadas, pero no celebran exactamente el mismo aspecto del misterio.
La Navidad centra la atención en el nacimiento de Jesús y en la manifestación de Dios en la humanidad del niño. La Epifanía contempla la manifestación de Cristo a las naciones, representadas especialmente por los Magos. En la tradición litúrgica latina, la liturgia eucarística de la Epifanía concentra su atención en la visita de los Magos; el Bautismo del Señor recibe una celebración propia posterior.
La liturgia también ha relacionado con la Epifanía tres manifestaciones de Cristo: la adoración de los Magos, el Bautismo del Señor y el signo realizado en las bodas de Caná. Sin embargo, la celebración actual distribuye estos aspectos en distintas jornadas del tiempo de Navidad.
Por tanto, la representación de los Magos junto al pesebre pertenece a una costumbre devocional legítima, pero el relato evangélico no obliga a situar su visita la misma noche del nacimiento. San Mateo habla de una visita posterior y encuentra al niño en una casa, no explícitamente en el pesebre.