La Sagrada Escritura ofrece múltiples pasajes que ilustran y condenan el olvido de los pobres, estableciendo las bases teológicas de esta problemática. Jesús, en su predicación, subraya repetidamente la responsabilidad de los ricos y poderosos hacia los desposeídos, advirtiendo sobre las consecuencias eternas de la negligencia.
La parábola del rico epulón y Lázaro
En el Evangelio de Lucas (16,19-31), se narra la historia del rico que banquetea lujosamente mientras ignora al mendigo Lázaro, postrado a su puerta. Este relato evangélico simboliza el olvido sistemático de los pobres, que no solo implica ausencia de ayuda material, sino una ceguera espiritual que impide reconocer en el sufriente la imagen de Dios. La Iglesia interpreta esta parábola como una llamada urgente a no pretender desconocer al necesitado, so pena de un juicio divino inexorable.4
El Buen Samaritano y la indiferencia de los doctos
Otro texto clave es la parábola del Buen Samaritano (Lc 10,25-37), donde el sacerdote y el levita representan a quienes, por distracción o prejuicio, pasan de largo ante el herido en el camino. Esta imagen de indiferencia nerviosa resuena en la enseñanza papal contemporánea, que ve en ella el reflejo de una sociedad moderna que evita el contacto con la pobreza para preservar la comodidad personal.5
Estos relatos bíblicos no solo describen actitudes individuales, sino estructuras sociales que fomentan el olvido, invitando a los fieles a una conversión que priorice la misericordia activa.
