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El Pastor de Hermas

El Pastor de Hermas es una obra de la literatura cristiana primitiva atribuida a Hermas y compuesta, según la tradición antigua, por un conjunto de visiones, mandatos y semejanzas de marcado carácter exhortativo. Aunque no forma parte del canon bíblico reconocido, fue leída y estimada durante los primeros siglos por su valor espiritual y didáctico, especialmente en lo referente a la penitencia, la conversión y la vida cristiana en espera del juicio. Su transmisión histórica muestra un uso eclesial real, pero también criterios prudentes sobre su autoridad doctrinal.1,2,3,4

Tabla de contenido

Contexto histórico y naturaleza de la obra

En el ámbito del cristianismo de los primeros siglos, El Pastor de Hermas ocupa un lugar singular: es una escritura temprana, de gran difusión en el mundo cristiano antiguo, que se movió en el «espacio» entre lo canónico y lo no canónico. En historia de la Iglesia se constata que algunos la consideraban de lectura pública en las asambleas, mientras otros dudaban de su estatus.2

El valor que se reconoce a la obra se manifiesta en su función pedagógica. Se la consideraba útil para la formación de quienes necesitaban introducirse en los elementos de la fe, aun cuando no se colocara sin reservas en el mismo rango que las Escrituras recibidas universalmente.2,4

En coherencia con su finalidad, el libro presenta una espiritualidad centrada en la corrección del cristiano: la llamada a dejar el pecado, la insistencia en la necesidad de una conversión real, y la expectativa de pruebas y tribulaciones.5,6,7,8

Autoría: Hermas y el debate antiguo

Quién es «Hermas» en la tradición

Las fuentes antiguas vinculan a Hermas con un personaje mencionado en la correspondencia paulina (en el saludo de Romanos), y le atribuyen la autoría del libro conocido como Pastor. En De viris illustribus, san Jerónimo transmite esta atribución y señala que la obra era leída públicamente en algunas iglesias de Grecia, y que muchos escritores antiguos la citaban como útil y con autoridad, aunque entre los latinos habría sido casi desconocida.9

La Enciclopedia Católica (artículo «Hermas») recoge que el libro es atribuido a Hermas y que se le atribuyó una autoridad considerable en la antigüedad, hasta el punto de ser situado en la proximidad de las Escrituras en determinados testimonios antiguos.1

Fecha aproximada y problemas de identificación

La datación tradicional se sitúa «en el primer o segundo siglo» (no como fecha exacta, sino como rango aproximado).1

La cuestión de la identificación del autor también aparece en el artículo de referencia como un problema histórico: se discute, entre otras hipótesis, cómo explicar el vínculo con san Clemente y con la información relativa a obispos romanos citada en catálogos antiguos. Se advierte que podrían existir inferencias a partir de listados y que, aunque sea posible ajustar algunos elementos, no siempre resulta probable en términos estrictamente históricos.1

En conjunto, la obra se recibe de manera consistente como antigua y vinculada a Hermas; sin embargo, los detalles biográficos exactos permanecen abiertos a debate entre los especialistas citados por la referencia.1

Transmisión y lugar en la vida eclesial antigua

Lectura pública y estatus: entre la edificación y la cautela doctrinal

Una característica decisiva de El Pastor de Hermas es su uso en la Iglesia. Eusebio recoge que, aunque la autoría y el lugar de la obra fueron discutidos, por un lado algunos no querían incluirla en el elenco reconocido, y por otro se consideraba indispensable para quienes necesitaban instrucción en los elementos de la fe. Además, añade que se había leído públicamente en las iglesias y que algunos escritores antiguos la emplearon.2

El Canon Muratoriano (fragmento conservado en la tradición) presenta un matiz importante: la obra «debe leerse», porque se considera escrita en tiempos recientes en Roma (en referencia a la sede de un obispo), pero no debe hacerse pública en el culto de la misma manera que las Escrituras, ni colocarse entre «los profetas» o «los apóstoles» en sentido estricto.3

Del lado latino, Rufino distingue entre libros no canónicos pero eclesiásticos: entre ellos incluye el Pastor de Hermas como una obra que se «leía en las iglesias», pero que no se usaba para confirmar doctrina.4

Así, el patrón general que se desprende de los testimonios es claro: lectura y utilidad espiritual, pero límites en cuanto a la autoridad doctrinal última.3,4,2

Diferencias regionales

Los testimonios conservados sugieren que su recepción variaba geográficamente. Jerónimo afirma que la obra era útil y citada, pero que entre los latinos habría sido casi desconocida; al mismo tiempo menciona su lectura pública en algunas iglesias de Grecia.9

Además, la referencia enciclopédica indica que en su transmisión textual habría conocido mayor difusión en Occidente con copia frecuente en la Edad Media, mientras en Oriente los manuscritos griegos serían escasos.1

Estructura literaria

La obra se presenta con una organización reconocible: consta de cinco visiones, doce mandatos (o mandamientos) y diez semejanzas (o parábolas).1

Esa estructura responde a una pedagogía progresiva: en las visiones se comunica el mensaje; en los mandatos se concretan orientaciones; y en las semejanzas se ilustra mediante imágenes, situaciones y comparaciones, favoreciendo la comprensión del cristiano y la aplicación moral.1

Contenido: temas teológicos y espirituales

Conversión real y lucha contra el pecado

Uno de los ejes más visibles del libro es el llamamiento a la conversión y al reconocimiento del pecado. En pasajes del arranque de las visiones, Hermas experimenta el peso de la culpa y busca el modo de «propiciar a Dios» y de pedir misericordia, tras ser advertido sobre un pecado atribuido. El relato muestra que el corazón humano puede engañarse, pero que el mensaje recibido pretende conducir a la corrección y al retorno.5

La instrucción incluye también una explicación de cómo algunos deseos o actitudes pueden volverse fuente de pecado, y por tanto el mensaje exhorta a la vigilancia interior y a la formación del corazón.5

La Iglesia como edificación y la esperanza en el plan de Dios

El libro no se reduce a una moral individual: incluye una visión eclesial. En el desarrollo de las visiones se presenta la imagen de la Iglesia como «edificación» que debe construirse, con llamados a actuar y a recibir la instrucción de manera correcta. En un pasaje, Hermas es invitado a dejar la oración continua por el pecado y a pasar a buscar la justicia, mientras se orienta la misión de «ir a construir».8

Esta dimensión eclesial conecta la conversión con una responsabilidad comunitaria: la transformación del cristiano no es mero sentimiento, sino participación en la obra de Dios, que se expresa en la vida de la Iglesia.8

Prudencia sobre los límites de la penitencia y la urgencia del arrepentimiento

El libro insiste en que el arrepentimiento no puede postergarse indefinidamente. En un pasaje, se afirma que la «repentición» tiene «límites» para los justos, al tiempo que se expresa que para los «enemigos» (los que se hallan en oposición) la penitencia sería posible «hasta el último día». Aunque la formulación exacta debe interpretarse en su contexto literario, el mensaje teológico apunta a una urgencia real: el retorno a Dios no debe convertirse en una espera cómoda.6

En esa misma línea, el texto exhorta a comunicar palabras a quienes tienen responsabilidad en el pueblo creyente, para que dirijan su conducta «en justicia» y reciban las promesas.6

Tribulación, pruebas y perseverancia

Otro tema constante es la preparación ante las pruebas. En una visión, Hermas contempla una representación de tribulación futura, con imágenes intensas que sugieren un peligro real. Sin embargo, el mensaje concluye en la invitación a no dudar y a enfrentarse con fe recordando lo ya enseñado: la tribulación no anula la confianza, sino que la pone a prueba.7

La perseverancia se vincula así con la fidelidad: el cristiano afronta el mal sin desesperar, porque el relato insiste en que hay una protección divina que acompaña el paso a través del peligro.7

Escatología y disciplina espiritual

Los temas de juicio, la expectativa de los últimos tiempos y la corrección moral forman un conjunto coherente. La obra presenta clases de personas y destinos de acuerdo con su respuesta a la conversión.8

La disciplina espiritual aparece como una pedagogía: no se limita a condenar, sino que instruye en el modo de recuperar la vida cristiana verdadera. Por eso, el libro fue apreciado como lectura edificante.4,2

El Pastor de Hermas en la teología del ministerio y los carismas

Apostolado y rango en la comunidad

En el tratamiento de la estructura eclesial, algunas corrientes de interpretación intentaron derivar del Pastor un esquema fijo sobre la jerarquía más alta del ministerio. Sin embargo, la referencia enciclopédica sobre la jerarquía de la Iglesia primitiva advierte que no pueden afirmarse con certeza varias conclusiones: por ejemplo, si en ciertos lugares «apóstoles» se refiere al sentido amplio o estrictamente al grupo de los Doce.10

Aun así, se afirma que Hermas considera el apostolado como algo ya perteneciente al pasado. Además, se señala un elemento clave: la relación entre profetas y la estructura apostólica no permite construir, con base suficiente, una «triada» superior que sitúe profetas y maestros junto a apóstoles en un rango máximo para predicar.10

El papel de los profetas: carisma y discernimiento

En la misma línea, se indica que, según la obra, Hermas entiende el oficio profético como una gracia social (carisma), pero concede a cada creyente capacidad de discernimiento respecto a la validez del carisma. En otras palabras: el profeta no anula la responsabilidad del pueblo fiel; se mantiene un juicio prudente dentro de la comunidad.10

Este enfoque encaja con el carácter exhortativo del libro: la autoridad no solo se impone, sino que busca mover a la conversión y a la fidelidad mediante la enseñanza recibida.10,8

Recepción patrística y opiniones sobre su autoridad

Dos líneas de valoración en la antigüedad

Los testimonios antiguos muestran tendencias diferentes. Por un lado, ciertos autores citaron la obra con deferencia, llegando incluso a tratarla como Escritura en algunos casos. Por otro, existieron reticencias sobre su carácter canónico.

La enciclopedia de referencia describe que hubo dos líneas de opinión entre los Padres tempranos: algunos la colocaron en un rango de autoridad elevado, mientras otros la consideraron no canónica, aunque útil para lectura.1

Eusebio: útil, pero discutida

Eusebio resume el panorama señalando que el libro no podía colocarse entre los aceptados por algunos, mientras otros lo consideraban «quite indispensable» para la instrucción de los elementos de la fe, y que se había leído públicamente.2

Rufino: lectura eclesiástica, no confirmación doctrinal

Rufino es especialmente explícito: El Pastor de Hermas es de la clase de libros que sus padres llaman no canónicos pero eclesiásticos; se leerían en las iglesias, pero no para confirmar doctrina.4

Esta distinción permite comprender por qué un texto podía ser muy valioso para la espiritualidad sin convertirse en norma doctrinal suprema.

Tradición manuscrita y presencia en colecciones antiguas

Los testimonios antiguos también permiten entender su circulación: la obra aparece en listados y códices, y se menciona como copiada y conservada en la tradición textual.

La enciclopedia citada señala, por ejemplo, su hallazgo en el Códice Sinaítico (en una disposición junto a la Epístola de Bernabé), y su inclusión en un listado esticométrico del Códice Claromontano.1

Estas referencias textuales ayudan a explicar su presencia en la cultura escrita cristiana, incluso cuando su estatuto canónico variaba según las regiones y el criterio de cada comunidad.

Interpretación espiritual: «santificación de lo ordinario»

La recepción de la obra en estudios sobre espiritualidad antigua destaca un aspecto: su mensaje de penitencia habría sido interpretado como una llamada a la santificación de lo ordinario. La referencia menciona que el siglo II queda «polarizado» por el Pastor de Hermas por su mensaje penitencial en clave de santificación de la vida cotidiana.11

Este enfoque resulta coherente con el método exhortativo del libro: la conversión no aparece como un acto extraordinario aislado, sino como una transformación de la conducta diaria y de las relaciones con los demás.

Relevancia para el católico hoy

Aunque la Iglesia no lo recibe como Escritura canónica, El Pastor de Hermas puede leerse como un testimonio de cómo los cristianos antiguos entendieron la necesidad de penitencia, vigilancia interior y perseverancia en la tribulación. La utilidad que se le atribuía desde los primeros siglos para instruir y edificar sigue siendo un dato histórico relevante.2,4,6,7

Además, su insistencia en el arrepentimiento y en la justicia vivida invita a una lectura espiritual: el corazón convertido produce obras, y la vida de la Iglesia se percibe como una tarea que requiere coherencia.8,6

Por otra parte, su forma literaria —visiones, mandatos y semejanzas— muestra un modo temprano de predicar «con imágenes» y de enseñar con dramatización: no se trata solo de informar, sino de formar la conciencia cristiana.1

Conclusión

El Pastor de Hermas es una obra cristiana primitiva de gran interés histórico y espiritual: atribuida a Hermas, estructurada en cinco visiones, doce mandatos y diez semejanzas, y centrada en la conversión, la penitencia, la espera del juicio y la preparación ante la tribulación.1,6,7,8

Su recepción antigua se caracteriza por una tensión fecunda: fue leído y valorado para la edificación, e incluso en ciertos lugares llegó a tener gran autoridad en la práctica, pero su estatus doctrinal permaneció sujeto a cautela, como muestran testimonios antiguos que lo presentan como lectura eclesiástica no destinada a confirmar doctrina.2,3,4,9

Cuadro resumen

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreEl Pastor de Hermas
CategoríaLibro
AutorHermas
Tipo de DocumentoEscritura cristiana primitiva
SigloI‑II
Lugar de OrigenRoma
UsoLeído públicamente en iglesias; no empleado para confirmar doctrina
EstadoNo canónico
Importancia HistóricaGran difusión en los primeros siglos del cristianismo y valorado para instrucción espiritual
TemaConversión, penitencia, expectativa del juicio, tribulación, vida eclesial
ContenidoCinco visiones, doce mandatos y diez semejanzas
Descripción BreveObra exhortativa cristiana primitiva atribuida a Hermas, con estructura de visiones, mandatos y parábolas

Citas y referencias

  1. Hermas, . Enciclopedia Católica, §Hermas (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
  2. Las epístolas de los apóstoles, Eusebio de Cesarea. Historia Eclesiástica (Eusebio de Cesarea), §Libro III. Capítulo 3, 6 (325). 2 3 4 5 6 7 8 9
  3. (en Muratori, v. C. Antiq. Ital. Med. Oev, vol. III. Col. 854.), Caius. Fragmentos de Caius, §Canon Muratorianus. 4. 2 3 4
  4. Comentario al credo de los apóstoles, Tyranno Rufo (Rufo de Aquilea). Comentario al Credo de los Apóstoles, § 38 (404). 2 3 4 5 6 7 8
  5. Contra los pensamientos inmundos y orgullosos, y la negligencia de Hermas al castigar a sus hijos. – Capítulo 2, Hermas. El Pastor de Hermas, §Libro I. Visión 1. 2 3
  6. Nuevamente, sobre su negligencia al castigar a su esposa habladora y a sus hijos lujuriosos, y sobre su carácter. – Capítulo 3, Hermas. El Pastor de Hermas, §Libro I. Visión 2. 2 3 4 5 6
  7. Sobre la prueba y tribulación que vendrá sobre los hombres. – Capítulo 1, Hermas. El Pastor de Hermas, §Libro I. Visión 4. 2 3 4 5
  8. Sobre la edificación de la iglesia triunfante, y las diversas clases de hombres reprobos. – Capítulo 1, Hermas. El Pastor de Hermas, §Libro I. Visión 3. 2 3 4 5 6 7
  9. B10. Hermas, Eusebio Sofrónio Jerónimo (Jerónimo de Estridón o San Jerónimo). De Viris Illustribus (Sobre Hombres Ilustres), § 10. 2 3
  10. Jerarquía de la iglesia primitiva, . Enciclopedia Católica, §Jerarquía de la Iglesia Primitiva (1913). 2 3 4
  11. Scripta Theologica. Recensiones: Biblia de Jerusalén. Edición Española. Dirigida por José Ángel Ubieta, § 30 (1970).

Artículo modificado el 19 de junio de 2026

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