Otniel
Otniel inaugura el modelo del juez suscitado por Dios. El texto concede especial importancia al hecho de que el espíritu del Señor viene sobre él. Su figura aparece sin la complejidad moral de otros jueces y funciona como ejemplo inicial de liberación eficaz.
Ehúd
Ehúd representa la astucia militar y política de un dirigente procedente de una tribu pequeña. Su condición de zurdo desempeña una función narrativa decisiva, pues le permite ocultar la espada en un lugar inesperado. La narración presenta su acción dentro de la lógica bélica del antiguo Israel, sin convertirla en una norma moral general para la vida del creyente.
Débora y Barac
Débora reúne en su persona funciones de profetisa, juez y autoridad espiritual. Los israelitas acudían a ella para resolver cuestiones, y ella comunicó a Barac la orden de emprender la campaña contra Sísara.
El relato concede también un papel decisivo a Jael. La victoria no queda atribuida exclusivamente al comandante militar, sino a la acción conjunta de Dios, Débora, Barac y una mujer extranjera integrada en el entorno de Israel. El episodio manifiesta que Dios puede valerse de personas y medios inesperados.
Gedeón
Gedeón, procedente de Manasés, recibe la misión de liberar a Israel de los madianitas. Su historia presenta una combinación de fe, temor, prudencia y ambición. El reducido número de combatientes con que obtiene la victoria muestra que el autor quiere atribuir el triunfo a Dios, no a la superioridad militar de Israel.
Gedeón rechaza inicialmente la realeza, pero el episodio del efod que mandó fabricar termina convirtiéndose en una trampa religiosa para él y para su casa. La narración advierte así contra la tentación de transformar una victoria concedida por Dios en una fuente de prestigio personal o de culto indebido.
Jefté
Jefté, hijo de Galaad, sufrió el rechazo de sus hermanos y vivió fuera de la comunidad. Más tarde, los ancianos lo llamaron para dirigir la lucha contra los amonitas. Su historia muestra que Dios puede suscitar un libertador desde una situación de marginación.
El voto que Jefté formula antes de la batalla y el destino de su hija constituyen uno de los episodios más difíciles del libro. El relato no ofrece una aprobación sencilla de su decisión. La acción revela el ambiente religioso deformado por la mentalidad pagana y la necesidad de discernir la voluntad de Dios a la luz de la alianza, no mediante promesas temerarias.
Sansón
Sansón, perteneciente a la tribu de Dan, aparece como un hombre consagrado desde antes de su nacimiento y dotado de una fuerza extraordinaria. Su vida está marcada por la lucha contra los filisteos, pero también por la impulsividad, la sensualidad y la dificultad para dominar sus pasiones.
La historia de Sansón no presenta un héroe moral perfecto. Su fuerza procede de Dios, pero su conducta manifiesta profundas contradicciones. El episodio final, en el que derriba el templo filisteo y muere con sus enemigos, resume la ambivalencia del personaje: instrumento de liberación y, al mismo tiempo, hombre herido por sus propios desórdenes.