El regreso según san Mateo
El Evangelio de Mateo presenta a José como destinatario de sucesivos mensajes recibidos en sueños. Después de la visita de los magos, un ángel le ordena llevar al niño y a su madre a Egipto para protegerlo de Herodes. Tras la muerte del rey, José recibe la orden de regresar a la tierra de Israel. Sin embargo, el temor ante el gobierno de Arquelao en Judea le lleva a establecerse en Galilea, en una localidad llamada Nazaret. Mateo relaciona este desenlace con el nombre de nazareno aplicado a Jesús.1
El relato mateano presenta el regreso como la última etapa de una secuencia marcada por el peligro, el exilio y la protección divina. Belén aparece como lugar del nacimiento; Egipto, como tierra de refugio; y Nazaret, como lugar estable de residencia. La decisión de José no responde únicamente a circunstancias familiares, sino también a su responsabilidad de custodiar al niño y a María en un contexto político amenazador.1
Mateo no ofrece detalles posteriores sobre la infancia o la adolescencia de Jesús. Después de afirmar que la familia se estableció en Nazaret, el evangelista guarda silencio sobre los años que preceden a la vida pública, aparte de la referencia posterior a José como carpintero.2
El regreso según san Lucas
Lucas presenta una secuencia diferente. Tras el nacimiento en Belén, la circuncisión de Jesús, su presentación en el templo de Jerusalén y el encuentro con Simeón y Ana, José y María cumplen cuanto prescribe la Ley del Señor y regresan a Galilea, a su ciudad de Nazaret.3
En Lucas, Nazaret constituye desde el principio el hogar familiar de José y María. La familia viaja a Belén con motivo del empadronamiento, pero vuelve después a Galilea. El evangelista resume entonces el crecimiento de Jesús con una fórmula de gran densidad teológica: el niño crece, adquiere fuerza y sabiduría, y cuenta con el favor de Dios.3
Lucas vuelve a presentar el regreso a Nazaret después del episodio de Jesús en el templo a los doce años. El muchacho permanece en Jerusalén sin que sus padres lo adviertan inmediatamente; tras encontrarlo entre los maestros, María y José emprenden el camino de vuelta. Jesús desciende con ellos a Nazaret y vive bajo su autoridad. El evangelista añade que crecía en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres.3

