Familia y sucesión sacerdotal
Eleazar fue uno de los cuatro hijos de Aarón y Elisabet, junto con Nadab, Abihú e Itamar. Los hijos de Aarón recibieron la consagración sacerdotal junto con su padre. Tras la muerte de Nadab y Abihú, Eleazar e Itamar desempeñaron las funciones sacerdotales.1,2
Eleazar se casó con una hija de Futiel y fue padre de Fineés. Su posición dentro de la familia sacerdotal lo situó en la línea sucesoria de Aarón. En el monte Hor, Moisés quitó a Aarón sus vestiduras sacerdotales y las puso sobre Eleazar; después, Aarón murió allí. El gesto expresó la transmisión del ministerio sacerdotal a su hijo.1,3
Responsabilidades en el santuario
Durante la travesía por el desierto, Eleazar tuvo responsabilidades tanto sacerdotales como de organización del culto. Estuvo al frente de los levitas encargados de custodiar el santuario y supervisó tareas relacionadas con el aceite de las lámparas, el incienso, las ofrendas y los utensilios sagrados. También dirigía a los descendientes de Quehat en el traslado de los objetos del santuario.1
Tras la muerte de Nadab y Abihú, Eleazar completó la tarea sacerdotal que había quedado pendiente. La narración bíblica lo presenta cumpliendo las instrucciones de Moisés pese al dolor provocado por la muerte de sus hermanos.1
En otro episodio, Eleazar recogió los incensarios empleados por Coré y sus partidarios en su rebelión contra Moisés y Aarón. Los convirtió en láminas para el altar, como memorial de aquel suceso. También presidió el rito de la vaca roja, cuyo empleo aparece vinculado a las normas de purificación ritual.1
Colaboración con Moisés y Josué
Eleazar acompañó a Moisés en varias decisiones importantes para el pueblo de Israel: el censo, la resolución sobre la herencia de las hijas de Selofjad, el reparto del botín obtenido frente a los madianitas y la petición de las tribus de Rubén y Gad de establecerse al este del Jordán.1
Moisés presentó a Josué ante Eleazar y la comunidad como sucesor suyo. Más tarde, Eleazar participó en el reparto de la tierra situada al oeste del Jordán. La narración bíblica sitúa su sepultura en Guibeá, en la región montañosa de Efraín, en un terreno relacionado con su hijo Fineés.1
La familia sacerdotal descendiente de Eleazar continuó teniendo relevancia en épocas posteriores. En tiempos del rey David, los descendientes de Eleazar y los de Itamar quedaron organizados en grupos para el servicio sacerdotal; el relato bíblico atribuye a la rama de Eleazar un número mayor de jefes de casas ancestrales.2




