El nombre Emmanuel (del hebreo Immanu’el) se traduce como «Dios con nosotros»1. Su primera aparición significativa se encuentra en el Libro de Isaías, donde el profeta lo anuncia como una señal para el rey Acaz y la casa de David2,3.
La Profecía de Isaías
En Isaías 7:14, se predice: «He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel»4,5,1,6. Esta profecía se dio en un contexto donde el rey Acaz no confiaba en la promesa divina de liberación de sus enemigos. El nombre Emmanuel sirvió como una garantía de la ayuda divina y la presencia de Dios entre su pueblo1.
Más adelante en Isaías, las características del niño Emmanuel se describen con tal claridad que no dejan lugar a dudas sobre su misión mesiánica1. El profeta Isaías también llama al Mesías «Dios fuerte» (Isaías 9:6), y la identificación de Emmanuel con el Mesías se refuerza al llamar a Palestina «la tierra de Emmanuel» en Isaías 8:8, un título normalmente reservado para Yahvé1,7,8.
Cumplimiento en el Nuevo Testamento
San Mateo, en su Evangelio (1:23), identifica explícitamente a Jesús como el cumplimiento de la profecía de Emmanuel: «He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa 'Dios con nosotros'»9,1,7,8. Este pasaje subraya la divinidad de Jesús y la realidad de la Encarnación7. La acción del Espíritu Santo en María completa las preparaciones para la venida de Cristo, dando al mundo a Emmanuel, «Dios-con-nosotros»9.
