La iniciativa empresarial como don de la libertad humana
El magisterio reconoce que la iniciativa privada es una expresión legítima de la libertad humana y un motor esencial para el desarrollo social. En la encíclica Centesimus annus el Papa Juan Pablo II afirma que el derecho a la iniciativa «debe ser protegido y desarrollado, porque es importante no solo para el individuo, sino también para el bien común»1.
La centralidad de la persona
Caritas in veritate subraya que la economía debe centrarse en la persona, poniendo la dignidad del ser humano por encima del mero lucro2. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia repite este énfasis, señalando que la actividad económica debe orientarse «hacia la dignidad del trabajo y el bienestar de los trabajadores»3.
El magisterio del Catecismo
El Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que los empresarios deben observar la justicia, la solidaridad y la temperancia en la actividad económica4, y que «tienen la obligación de considerar el bien de las personas y no solo el aumento de los beneficios»5.
