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Epafras (figuras bíblicas)

Epafras fue un discípulo de Jesucristo y colaborador de san Pablo, estrechamente vinculado a la comunidad cristiana de Colosas. Pablo lo presenta como «siervo de Cristo Jesús», «amado compañero de servicio» y «fiel ministro» de los colosenses. Su figura aparece principalmente en la Carta a los Colosenses y, de forma breve, en la Carta a Filemón. La tradición cristiana lo recuerda por su labor evangelizadora, su solicitud pastoral por las iglesias de Colosas, Laodicea y Hierápolis, y su perseverancia en la oración.

Epaphroditus
Ver información de la imagenSan Epafrodito. Miniatura en greco-ruso. Manuscrito del siglo XV (Biblioteca Nacional de Rusia, MS О. I.58. Л. 114 об.). c. 1450. [1], Autor anónimo, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreEpafras (figuras bíblicas)
CategoríaPersona
DescripciónEvangelizador de la comunidad de Colosas y fiel ministro de Cristo mencionado por Pablo
Referencias
  • Colosenses 4:12
  • Filemón 1:23
Contexto BíblicoCarta a los Colosenses; Carta a Filemón
Importancia HistóricaEjemplo de evangelización, pastoral e intercesión en la iglesia primitiva
LugarColosas, Frigia (Asia Menor)
Personas RelacionadasPablo, San Juan Crisóstomo, Santo Tomás de Aquino
TipoFigura bíblica, Discípulo de Jesucristo y colaborador de san Pablo

Tabla de contenido

Identidad y nombre

El nombre Epafras probablemente constituye una forma abreviada de Epafrodito, nombre de origen griego relacionado etimológicamente con la diosa Afrodita. Sin embargo, dentro del Nuevo Testamento, Epafras y Epafrodito designan a dos personas diferentes. La semejanza de los nombres ha provocado confusiones en algunos autores antiguos y modernos, pero los datos de las cartas paulinas permiten distinguirlos con claridad.

Epafras pertenecía a la comunidad de Colosas, en la región de Frigia, situada en el interior de Asia Menor. Pablo lo llama expresamente «uno de vosotros», fórmula que vincula a Epafras con el origen o la vida habitual de la iglesia colosense.1

Pablo también lo denomina «nuestro amado compañero de servicio» y «fiel ministro de Cristo en favor vuestro». Estos títulos presentan a Epafras como un evangelizador reconocido por Pablo y como un responsable cristiano que actuaba en beneficio directo de la comunidad de Colosas.2,3

Epafras en la Carta a los Colosenses

Evangelizador de Colosas

La Carta a los Colosenses afirma que los habitantes de Colosas aprendieron el Evangelio «de Epafras». Pablo no se atribuye la primera predicación que recibió aquella comunidad, sino que reconoce la labor de su colaborador. La tradición exegética vinculada a santo Tomás de Aquino interpreta este pasaje como una referencia a Epafras, y posteriormente a Arquipo, como ministros relacionados con la transmisión de la fe en Colosas.4

El texto paulino presenta a Epafras como un ministro fiel de Cristo en favor de los colosenses. Su autoridad no nace de una posición honorífica, sino de su servicio al Evangelio y de su fidelidad a la misión recibida. La comunidad conoció la gracia de Dios mediante la predicación que Epafras transmitió, y Pablo reconoce que la fe de los colosenses produjo frutos de caridad.3,4

San Juan Crisóstomo considera probable que Epafras hubiera predicado en Colosas. Para el obispo de Constantinopla, Pablo confirma la credibilidad del evangelizador al llamarlo «compañero de servicio» y «fiel», pues la autoridad del predicador depende de su verdad y de su fidelidad a Cristo.3

Testigo de la caridad de los colosenses

Epafras no sólo anunció el Evangelio, sino que también informó a Pablo sobre la vida espiritual de los colosenses. El apóstol dice que Epafras había dado a conocer «vuestro amor en el Espíritu». La expresión relaciona la caridad de la comunidad con la acción del Espíritu Santo y muestra que la evangelización había producido una vida cristiana concreta.2

La secuencia de la carta presenta tres frutos fundamentales de la existencia cristiana: fe en Cristo, amor hacia los santos y esperanza depositada en el cielo. Epafras aparece como el ministro mediante el cual los colosenses recibieron la enseñanza evangélica que hizo posible ese crecimiento espiritual.4

Santo Tomás de Aquino explica que la fe constituye el comienzo de la vida espiritual, pero necesita la caridad activa para alcanzar su plenitud. Por eso Pablo une la fe de los colosenses con el amor que mostraban hacia todos los santos. La labor de Epafras queda así vinculada no sólo a la transmisión de una doctrina, sino también a la formación de una comunidad capaz de vivir la caridad cristiana.4

Epafras como intercesor

La oración por Colosas, Laodicea y Hierápolis

La referencia más característica a Epafras aparece al final de la carta:

«Epafras, que es uno de vosotros, siervo de Cristo Jesús, os saluda; siempre lucha en sus oraciones por vosotros, para que permanezcáis firmes, maduros y plenamente convencidos de todo lo que Dios quiere».1

Pablo añade que Epafras tenía una gran preocupación por los cristianos de Colosas, Laodicea y Hierápolis, tres ciudades de la región del valle del Lico. La mención conjunta de estas comunidades muestra que su actividad pastoral superaba los límites de una única iglesia local.1,5

El verbo que Pablo emplea para describir la oración de Epafras posee un matiz intenso: no se trata de una plegaria superficial o rutinaria, sino de una auténtica lucha espiritual. Epafras intercede con perseverancia para que los fieles permanezcan firmes, alcancen madurez cristiana y conozcan plenamente la voluntad de Dios.1

El sentido pastoral de su intercesión

La oración de Epafras expresa el amor de un pastor por las comunidades que ha evangelizado. Pablo ya había presentado la fe y el amor de los colosenses; al final de la carta muestra que Epafras continúa trabajando por ellos mediante la intercesión. Su ministerio comprende, por tanto, tres dimensiones:

  • Anuncio del Evangelio, por el que los colosenses recibieron la fe.
  • Acompañamiento pastoral, mediante la preocupación por varias iglesias.
  • Intercesión perseverante, para que los creyentes permanezcan firmes en la voluntad de Dios.

San Juan Crisóstomo interpreta la oración de Epafras como una manifestación de amor auténtico. El santo compara la intensidad de su solicitud con la de quien tiembla y teme por aquellos a quienes ama. Epafras no ora para obtener reconocimiento personal, sino para que los fieles alcancen la madurez y la seguridad interior que nacen de una vida conforme al querer divino.5

Crisóstomo relaciona además esta intercesión con la expresión paulina «amor en el Espíritu». La oración y la caridad pertenecen a una misma realidad: quien ama verdaderamente busca el bien espiritual de los demás y persevera ante Dios en favor de ellos.5,3

Epafras y la comunidad de Colosas

«Uno de vosotros»

La expresión «uno de vosotros» posee un valor afectivo y pastoral. Epafras no aparece como un predicador extraño a la comunidad, sino como alguien originario de su propio ámbito. Pablo recuerda a los colosenses que el servidor que trabaja por ellos pertenece a su misma comunidad.1

San Juan Crisóstomo interpreta la fórmula como una manera de honrar tanto a Epafras como a los colosenses. La comunidad podía reconocer en él un fruto de su propia tierra y de su propia historia cristiana. El comentarista considera que Pablo presenta a Epafras como una figura digna de respeto, pero evita convertir esa alabanza en motivo de rivalidad, porque insiste en que el ministro trabaja al servicio de la comunidad.6

Una autoridad fundada en el servicio

Pablo emplea términos semejantes para referirse a su propio ministerio y al de Epafras. El apóstol llama a Epafras «compañero de servicio» y «ministro fiel de Cristo». San Juan Crisóstomo observa que Pablo eleva a Epafras a una dignidad ministerial semejante a la que atribuye a su propio servicio apostólico, sin borrar la diferencia entre el apóstol y su colaborador.6

La autoridad de Epafras no se presenta como dominio, sino como servicio recibido del Señor. Esta perspectiva coincide con la enseñanza general de la tradición paulina: el ministro cristiano administra una misión que procede de Dios y debe cumplirla con diligencia. Santo Tomás de Aquino aplica este principio al ministerio eclesial, que no depende del capricho personal del ministro, sino de una responsabilidad confiada por el Señor.6,7

Epafras en la Carta a Filemón

La segunda referencia explícita a Epafras aparece en el saludo final de la Carta a Filemón:

«Epafras, mi compañero de prisión en Cristo Jesús, te saluda».8

Pablo lo llama compañero de prisión en Cristo Jesús. La expresión puede entenderse en sentido literal, como alguien que compartía con Pablo una situación de cautividad o sufrimiento, o en un sentido más amplio, como un colaborador unido a él en las penalidades de la misión apostólica. El texto presenta a Epafras como una persona vinculada estrechamente a Pablo durante un periodo de prueba.

San Juan Crisóstomo interpreta la referencia como prueba de que Epafras había padecido mucho y había aceptado el sufrimiento por causa de Cristo y del servicio a los demás. El comentarista ve en él un ejemplo de quien, aun en medio de la tribulación, no centra la atención en sus propios problemas, sino que continúa preocupándose por el bien espiritual de otros.8

La mención en Filemón también refuerza la relación de Epafras con Colosas. La carta se dirige a Filemón, vinculado tradicionalmente con aquella comunidad, y el saludo de Epafras confirma su conexión con el círculo cristiano colosense.8

Diferencia entre Epafras y Epafrodito

Dos colaboradores distintos

Epafras no es Epafrodito. Aunque ambos nombres presentan una semejanza fonética y etimológica, el Nuevo Testamento ofrece datos diferentes sobre cada personaje.

EpafrasEpafrodito
Está relacionado con Colosas, Laodicea y Hierápolis.Está relacionado principalmente con la comunidad de Filipos.
Predicó el Evangelio en Colosas.Fue enviado por los filipenses para asistir a Pablo.
Pablo lo llama «ministro fiel» y «compañero de servicio».Pablo lo presenta como hermano, colaborador y compañero de combate.
Luchaba por las comunidades mediante la oración.Arriesgó la vida para servir a Pablo y cumplir la misión recibida de Filipos.
Aparece en Colosenses y Filemón.Aparece principalmente en Filipenses.

Epafrodito llevó a Pablo la ayuda de la comunidad de Filipos y llegó a encontrarse cerca de la muerte por la obra de Cristo. Pablo pide a los filipenses que lo reciban con alegría y que honren a personas semejantes, porque Epafrodito arriesgó la vida para completar el servicio que ellos no podían prestar personalmente al apóstol.9

San Juan Crisóstomo interpreta esta misión como una embajada de la comunidad de Filipos. Epafrodito acudió a Pablo en circunstancias peligrosas, le prestó ayuda y llevó consigo las aportaciones de los filipenses. Su historia pertenece, por tanto, a un contexto distinto del de Epafras, aunque ambos colaboraron con Pablo y ambos representan formas ejemplares de servicio cristiano.9

El origen de la confusión

La confusión entre los dos personajes procede principalmente de la semejanza de sus nombres y de la relación de ambos con san Pablo. Algunos escritores antiguos trataron los nombres como variantes de una misma denominación. Sin embargo, las cartas paulinas sitúan a cada uno en un entorno diferente:

  • Epafras aparece como evangelizador y responsable espiritual de Colosas.
  • Epafrodito aparece como enviado de Filipos y colaborador personal de Pablo durante su cautiverio.

La distinción resulta necesaria para interpretar correctamente la historia de las primeras comunidades cristianas y para evitar atribuir a Epafras los sufrimientos, viajes o servicios que el Nuevo Testamento atribuye a Epafrodito.

Epafras en la interpretación de los Padres de la Iglesia

San Juan Crisóstomo

Los comentarios de san Juan Crisóstomo a la Carta a los Colosenses ofrecen una de las interpretaciones patrísticas más desarrolladas sobre Epafras. El obispo de Constantinopla concentra su explicación en tres aspectos: su relación con Colosas, su fidelidad como ministro y su intensa vida de oración.

Para Crisóstomo, la expresión «uno de vosotros» concede a Epafras un honor especial. Pablo lo presenta como un miembro de la propia comunidad colosense, alguien que ha nacido espiritualmente en aquel ambiente y que trabaja por el bien de su pueblo.6

El comentarista también concede gran importancia a la palabra «lucha». Epafras no se limita a recordar ocasionalmente a los colosenses, sino que combate espiritualmente por ellos. La oración aparece como un trabajo verdadero, exigente y perseverante. Quien intercede por una comunidad participa de sus dificultades y desea que sus miembros permanezcan firmes ante las amenazas doctrinales y morales.5

Crisóstomo interpreta la oración de Epafras como una expresión de amor que busca dos bienes: la perfección cristiana y la plena convicción en la voluntad de Dios. La madurez no consiste únicamente en poseer conocimientos religiosos; exige también permanecer firme y no dejarse arrastrar por la inestabilidad.5

El mismo autor relaciona la misión de Epafras con la difusión de la fe en Colosas. Considera probable que él hubiera anunciado allí el Evangelio y que su fidelidad justificara la confianza que Pablo deposita en su testimonio.3

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino comenta a Epafras dentro de su exposición de la apertura de la Carta a los Colosenses. Para él, la referencia a Epafras muestra que la comunidad recibió la fe mediante un ministro concreto, aunque Pablo no hubiera sido quien la evangelizó directamente.4

El teólogo dominico vincula la actividad de Epafras con la estructura de la vida teologal. La predicación despierta la fe; la fe conduce a la caridad; y la caridad orienta al cristiano hacia la esperanza de la gloria eterna. Así, Epafras no aparece como un simple transmisor de información religiosa, sino como un instrumento de la gracia que conduce a una vida transformada por el Evangelio.4

En su explicación de Colosenses 4, santo Tomás presenta la oración perseverante como una actitud propia de toda la Iglesia. La oración debe mantener tres rasgos: continuidad, vigilancia y acción de gracias. Estos elementos ayudan a comprender la figura de Epafras como un hombre entregado a la intercesión y atento a las necesidades espirituales de sus comunidades.7

Significado teológico y pastoral

La evangelización como servicio

Epafras representa al evangelizador que anuncia a Cristo y permanece unido a la comunidad después de la primera predicación. Su misión no termina cuando los creyentes reciben el bautismo o escuchan el Evangelio. Continúa mediante la enseñanza, el acompañamiento y la oración.

La descripción paulina une tres calificativos: amado, compañero de servicio y ministro fiel. El amor sostiene el vínculo con la comunidad; el servicio define la naturaleza de su misión; y la fidelidad garantiza la autenticidad de su testimonio.2,3

La oración como trabajo apostólico

La figura de Epafras ofrece una visión profundamente apostólica de la oración. Pablo no contrapone la acción misionera y la intercesión. Epafras anuncia el Evangelio, acompaña a las iglesias y combate por ellas ante Dios. La oración constituye una forma real de apostolado.

Su intercesión pide bienes concretos: firmeza, madurez espiritual y plena conformidad con la voluntad divina. Epafras no busca simplemente que las comunidades prosperen externamente; pide que permanezcan arraigadas en Cristo y capaces de vivir según el Evangelio.1

La fidelidad en la prueba

La referencia de Filemón presenta a Epafras unido a Pablo en la prisión o en el sufrimiento por Cristo. La tradición exegética lo contempla como un colaborador dispuesto a compartir las penalidades de la misión. La evangelización, en la época apostólica, implicaba riesgos, desplazamientos, oposición y privaciones. Epafras encarna la fidelidad que persevera incluso cuando el servicio cristiano produce sufrimiento.8

La madurez cristiana

Pablo pide que los colosenses permanezcan «maduros» y «plenamente convencidos» de todo lo que Dios quiere. La madurez cristiana no equivale a una perfección humana autónoma. Consiste en una adhesión estable a Cristo, en una comprensión creciente de la voluntad divina y en una caridad capaz de abarcar a todos los miembros de la Iglesia.1,4

Valoración histórica

Las cartas paulinas ofrecen pocos datos biográficos sobre Epafras. No conservan información detallada sobre su familia, su conversión, su ordenación, su muerte o el desarrollo completo de su actividad pastoral. Sin embargo, las breves referencias permiten perfilar una figura coherente:

  1. Pertenecía a la comunidad de Colosas.
  2. Predicó allí el Evangelio.
  3. Actuó como ministro fiel de Cristo.
  4. Mantuvo relaciones pastorales con Colosas, Laodicea y Hierápolis.
  5. Informó a Pablo sobre la caridad de los colosenses.
  6. Intercedió por las comunidades con perseverancia.
  7. Compartió con Pablo una situación de prisión o sufrimiento por Cristo.

La importancia de Epafras no depende de la abundancia de datos biográficos, sino del testimonio que ofrecen las cartas apostólicas sobre su servicio. El Nuevo Testamento lo presenta como uno de los colaboradores que hicieron posible la expansión y consolidación de la Iglesia en Asia Menor.

Conmemoración y tradición cristiana

La tradición cristiana ha venerado a Epafras como colaborador de san Pablo y evangelizador de Colosas. Algunas tradiciones posteriores lo relacionan con el episcopado de comunidades de Frigia, aunque las cartas paulinas no ofrecen datos suficientes para reconstruir con seguridad una sucesión episcopal concreta.

La memoria eclesial ha conservado especialmente tres rasgos de su personalidad: la fidelidad al Evangelio, el amor pastoral y la perseverancia en la oración. La recepción patrística, sobre todo en san Juan Crisóstomo y santo Tomás de Aquino, convirtió esas breves noticias apostólicas en un modelo de ministerio cristiano centrado en la verdad, la caridad y la intercesión.

Epafras como modelo cristiano

Epafras ofrece un ejemplo de servicio discreto y fecundo. No ocupa un lugar protagonista en la narración de los Hechos de los Apóstoles ni pronuncia discursos conservados por la Escritura. Su influencia aparece en la vida de una comunidad que recibió el Evangelio, produjo frutos de caridad y permaneció vinculada a la misión apostólica.

Su testimonio enseña que la misión cristiana comprende tanto la proclamación pública como el trabajo silencioso de la oración. Epafras evangeliza, acompaña, informa, sufre y ruega. La Iglesia reconoce en él una forma de apostolado que no busca la gloria personal, sino la madurez espiritual de los demás.

Epafras fue, ante todo, un servidor de Cristo al servicio de las comunidades. La Iglesia lo recuerda como evangelizador de Colosas, colaborador fiel de san Pablo e intercesor perseverante por los cristianos de Colosas, Laodicea y Hierápolis. Su figura no debe confundirse con la de Epafrodito, el colaborador procedente de Filipos que arriesgó la vida para asistir al apóstol.

Citas y referencias

  1. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Colosenses 4:12 (1993). 2 3 4 5 6 7
  2. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Colosenses 1:7-1:9 (1993). 2 3
  3. Ver. 7. Incluso cuando habéis aprendido de Epafras, nuestro amado siervo y compañero, Juan Crisóstomo. Homilía 1 sobre Colosenses, Ver. 7. 2 3 4 5 6
  4. Capítulo 1, Tomás de Aquino. Comentario sobre Colosenses, 1.2 (1272). 2 3 4 5 6 7
  5. Homilía 12 sobre Colosenses, Juan Crisóstomo. Homilía 12 sobre Colosenses, 1. 2 3 4 5
  6. Homilía 12 sobre Colosenses, Juan Crisóstomo. Homilía 12 sobre Colosenses, 6. 2 3 4
  7. Capítulo 4, Tomás de Aquino. Comentario sobre Colosenses, 4.1 (1272). 2
  8. Filemón I. 17-19, Juan Crisóstomo. Homilía 3 sobre Filemón, Filemón I. Ver. 23. 2 3 4
  9. Filipenses 2:19-21, Juan Crisóstomo. Homilías sobre Filipenses, Homilía 9. 2
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