San Juan Crisóstomo
Los comentarios de san Juan Crisóstomo a la Carta a los Colosenses ofrecen una de las interpretaciones patrísticas más desarrolladas sobre Epafras. El obispo de Constantinopla concentra su explicación en tres aspectos: su relación con Colosas, su fidelidad como ministro y su intensa vida de oración.
Para Crisóstomo, la expresión «uno de vosotros» concede a Epafras un honor especial. Pablo lo presenta como un miembro de la propia comunidad colosense, alguien que ha nacido espiritualmente en aquel ambiente y que trabaja por el bien de su pueblo.
El comentarista también concede gran importancia a la palabra «lucha». Epafras no se limita a recordar ocasionalmente a los colosenses, sino que combate espiritualmente por ellos. La oración aparece como un trabajo verdadero, exigente y perseverante. Quien intercede por una comunidad participa de sus dificultades y desea que sus miembros permanezcan firmes ante las amenazas doctrinales y morales.
Crisóstomo interpreta la oración de Epafras como una expresión de amor que busca dos bienes: la perfección cristiana y la plena convicción en la voluntad de Dios. La madurez no consiste únicamente en poseer conocimientos religiosos; exige también permanecer firme y no dejarse arrastrar por la inestabilidad.
El mismo autor relaciona la misión de Epafras con la difusión de la fe en Colosas. Considera probable que él hubiera anunciado allí el Evangelio y que su fidelidad justificara la confianza que Pablo deposita en su testimonio.
Santo Tomás de Aquino
Santo Tomás de Aquino comenta a Epafras dentro de su exposición de la apertura de la Carta a los Colosenses. Para él, la referencia a Epafras muestra que la comunidad recibió la fe mediante un ministro concreto, aunque Pablo no hubiera sido quien la evangelizó directamente.
El teólogo dominico vincula la actividad de Epafras con la estructura de la vida teologal. La predicación despierta la fe; la fe conduce a la caridad; y la caridad orienta al cristiano hacia la esperanza de la gloria eterna. Así, Epafras no aparece como un simple transmisor de información religiosa, sino como un instrumento de la gracia que conduce a una vida transformada por el Evangelio.
En su explicación de Colosenses 4, santo Tomás presenta la oración perseverante como una actitud propia de toda la Iglesia. La oración debe mantener tres rasgos: continuidad, vigilancia y acción de gracias. Estos elementos ayudan a comprender la figura de Epafras como un hombre entregado a la intercesión y atento a las necesidades espirituales de sus comunidades.