En la disciplina y en la práctica de las Iglesias orientales católicas, el término eparquía designa una circunscripción territorial comparable, en su función pastoral, a una diócesis latina. Por tanto, la eparquía constituye el ámbito normal de la cura pastoral ordinaria: en ella se organiza la predicación, la administración de los sacramentos según el propio rito, la vida parroquial y la formación eclesial, bajo la autoridad del obispo propio de la circunscripción.
En el caso de Zakho, el carácter caldeo —y su tradición litúrgica y disciplinar— sitúa a la eparquía en el conjunto de circunscripciones de la Iglesia católica caldea, que cuenta con varias eparquías repartidas por Oriente Medio y también en la diáspora.1

