Conocer la realidad
La filosofía católica de orientación realista sostiene que el conocimiento no consiste solo en ordenar impresiones subjetivas ni en construir un mundo mental cerrado. Al conocer, la inteligencia alcanza las cosas y puede reconocerlas como distintas de sí misma. Los conceptos no son copias materiales de los objetos, pero tampoco invenciones arbitrarias: expresan de manera intelectual aspectos de la realidad.,
Esta posición reconoce, a la vez, la objetividad y la dimensión personal del conocimiento. El objeto conocido no depende por completo de quien lo conoce; sin embargo, las capacidades, la experiencia y las disposiciones de cada persona influyen en el modo de comprenderlo. Esa influencia exige examen crítico, pero no demuestra por sí sola que la realidad exterior sea inaccesible o inexistente.
El realismo católico tampoco sostiene que el conocimiento humano abarque plenamente todo lo real. Los conceptos permiten alcanzar verdades auténticas, aunque no agoten la riqueza de las cosas. La finitud de la inteligencia y la multiplicidad de aspectos de la realidad explican que existan diversas ciencias y perspectivas intelectuales.
Experiencia sensible e inteligencia
El conocimiento humano comienza normalmente en la experiencia sensible. Los sentidos proporcionan el contacto con las cosas particulares; la inteligencia, a partir de esa experiencia, elabora conceptos y juicios que permiten comprender aspectos más generales y profundos de la realidad. En la tradición aristotélico-tomista, el conocimiento intelectual no se reduce a la sensación: la mente puede pensar naturalezas, relaciones y principios que no aparecen como simples imágenes sensibles.,
La experiencia cotidiana tiene valor cognoscitivo y sirve de punto de partida para investigaciones más elaboradas. El conocimiento científico y filosófico no necesita negar ese saber inicial: puede desarrollarlo, corregirlo y fundamentarlo mediante una reflexión más rigurosa. El razonamiento, además, parte de evidencias y principios primeros; no todo conocimiento puede demostrarse a partir de otro conocimiento anterior, porque la demostración tendría que continuar indefinidamente.,
La razón avanza, entre otras vías, mediante la inducción y la deducción. La inducción parte de hechos y busca formular leyes o causas; la deducción aplica principios generales a casos particulares. Ambos procedimientos pueden ser complejos y requieren valorar cuidadosamente sus premisas y sus conclusiones.