La Epístola de Bernabé no se presenta como una controversia inmediata y agresiva, sino como un texto de formación doctrinal. El autor no traza un debate directo con el paganismo, y su modo de exponer parece responder más a la enseñanza de una comunidad que a una polémica pública. Por eso, en la caracterización tradicional del texto se subraya que su intención puede entenderse como la de un catequista que busca conducir a sus destinatarios a la comprensión de la «economía de salvación».1
En ese mismo marco, se observa que el escrito aborda temas vinculados a la recepción cristiana de la Escritura y a ciertos debates internos del cristianismo de los primeros siglos, pero sin que quede claro que el autor conociera directamente sistemas «gnósticos» concretos. La forma cuidadosamente construida de la exposición sugiere que el objetivo principal es impartir la sabiduría que el autor desea comunicar, más que desarrollar una teología esotérica.1
«No es una polémica.» (caracterización del escrito en la tradición enciclopédica católica)1
