Etimología y significado
El adjetivo católico indica la universalidad del mensaje: estas epístolas fueron dirigidas a todos los fieles y no a una iglesia local o a una persona concreta. En la tradición patrística se les llamó «epístolas católicas» porque, al estilo de una encíclica, pretendían instruir a toda la comunidad cristiana1.
Distinción respecto a otras cartas
A diferencia de las epístolas paulinas, que tratan asuntos específicos de comunidades (por ejemplo, Corintios o Tesalonicenses), las epístolas católicas abordan temas de fe, moral y vida cristiana de manera más general. Esta característica las sitúa como documentos de formación doctrinal y consolación pastoral para la Iglesia universal3.
