La Iglesia Católica enseña de manera inequívoca la existencia de los ángeles desde los primeros siglos, basándose en la Revelación bíblica y la unanimidad de la Tradición. Estos seres son criaturas espirituales, dotados de inteligencia y voluntad, que superan en perfección a todas las criaturas visibles.1
Naturaleza y creación de los ángeles
Los ángeles son seres personales e inmortales, creados por Dios a través de Cristo y para Él, como parte del mundo invisible.3 No poseen cuerpo material, sino que son espíritus puros, cuya gloria resplandece como testimonio de su perfección.1 Su creación forma parte del designio divino del cosmos, y pertenecen a Cristo como sus mensajeros en el plan de salvación.3
Cristo es el centro del mundo angélico. Son sus ángeles: «Cuando venga el Hijo del hombre en su gloria, acompañado de todos sus ángeles».3
Esta doctrina ha sido constante, desde los Padres de la Iglesia hasta el Magisterio reciente, reafirmando que los ángeles no son meras alegorías, sino realidades ontológicas.
Rol de los ángeles en la historia de la salvación
Los ángeles glorifican a Dios sin cesar y sirven sus planes salvíficos para las demás criaturas.2 Rodearon la vida de Cristo desde la Encarnación hasta la Ascensión: adoraron al Verbo encarnado, anunciaron su nacimiento, lo protegieron en la infancia, lo sirvieron en el desierto y lo fortalecieron en la agonía.4 Además, custodian a los fieles desde la infancia hasta la muerte, actuando como protectores y guías hacia la vida eterna.5
En la liturgia y la piedad, se les venera como mensajeros de Dios, ejecutores de sus mandatos y servidores de los que heredan la salvación.6
