La tradición teológica católica agrupa los errores sobre el orden sobrenatural en tres categorías, según su perspectiva histórica y lógica: la condición actual del hombre, su estado primitivo y la viabilidad misma del sobrenatural.
Errores sobre la condición actual del hombre
En este primer grupo se encuentran el pelagianismo y el semipelagianismo, que exageran las capacidades naturales del ser humano. Los pelagianos del siglo V, influenciados por el ideal estoico, afirmaban que la visión beatífica y los actos para merecerla eran naturales al hombre, negando así la necesidad de la gracia sobrenatural. Fueron condenados por los Concilios de Milevo y Cartago (418).
Menos radicales, los semipelagianos, censurados en el Concilio de Orange (529), admitían la gracia para la fe inicial y la perseverancia final, pero consideraban sobrenatural solo ciertas fases de la vida espiritual. También se incluyen aquí los beguinos y beghardos del siglo XIV, condenados en el Concilio de Vienne (1312), que atribuían la beatitud al ser racional sin el lumen gloriae, y Eckhart, reprobado por Juan XXII (1329) por confundir Creador y criatura en la contemplación.
Estos errores naturalizan lo sobrenatural, equiparando la gracia a un poder intrínseco humano.
Errores sobre el estado original del hombre
El segundo grupo incluye a los Reformadores protestantes y la escuela jansenista. Los primeros, malinterpretando a los Padres de la Iglesia, negaban el carácter sobrenatural de la elevación original de Adán, considerándola parte de la naturaleza humana básica. Esta tesis fue rechazada por el Concilio de Trento (Sesión V, canon 1 sobre el pecado original).,
Miguel Bayo (Baius) refinó el error al llamar «sobrenatural» al estado primitivo, pero lo vació de sentido al declararlo debido a la condición normal de la humanidad. Condenado por Pío V (1567), influyó en Pasquier Quesnel (reprendido por Clemente XI) y el sínodo pistoyense (condenado por Pío VI).
Algunos teólogos alemanes del siglo XIX, como Stattler o Hermes, confundieron lo moral con lo sobrenatural, admitiendo dones preternaturales pero negando la sobrenaturalidad de la adopción filial y la participación en la naturaleza divina, por considerarlos moralmente necesarios. Esta resurrección de errores antiguos fue combatida por teólogos como Kleutgen.
Errores sobre la posibilidad y evidencias del orden sobrenatural
El tercer grupo abarca el racionalismo, desde Socino hasta los modernistas, que rechazan el sobrenatural por imposible filosóficamente o inexistente históricamente. El Syllabus de Pío IX y la Constitución Dei Filius del Vaticano I frenaron este naturalismo radical.
Los modernistas, condenados por Pío X en Pascendi dominici gregis (1907), preservan fórmulas dogmáticas pero las vacían: el agnosticismo lo hace incognoscible, el inmanentismo lo deriva de la vitalidad humana, el simbolismo lo reduce a experiencia subjetiva y la crítica niega los documentos reveladores.,
Otras tesis erróneas incluyen la de Antonio Rosmini (1887), que define el sobrenatural como manifestación del ser en plenitud, produciendo un «sentido deiforme» natural. Pío XII en Humani generis (1950) reprende a quienes destruyen la gratuidad al afirmar que Dios no puede crear intelectuales sin ordenarlos a la visión beatífica.