La escatología universal y cósmica se refiere a los eventos que afectan a toda la humanidad y al universo.
La Segunda Venida de Cristo (Parusía)
La Iglesia primitiva vivía su fe en Cristo con una ferviente expectativa de la Segunda Venida (Apocalipsis 22,20), y la liturgia, la predicación y los escritos dan amplio testimonio de ello. El Símbolo Niceno-Constantinopolitano afirma que Cristo «vendrá de nuevo con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin». Esta venida será inesperada y tomará por sorpresa a los vivos. La Eucaristía, en particular, tiene una dimensión escatológica, expresando una espera confiada «en la gozosa esperanza de la venida de nuestro Salvador, Jesucristo».
La Resurrección de los Cuerpos
La venida visible (parusía) de Cristo en poder y gloria será la señal para la resurrección de los muertos. La enseñanza católica sostiene que todos los muertos que serán juzgados resucitarán, tanto los impíos como los justos, y lo harán con los cuerpos que tuvieron en esta vida. Aunque no está formalmente definido, es cierto que habrá una única resurrección general, simultánea para buenos y malos. Para los justos, los cuerpos resucitados tendrán cualidades gloriosas, como describe San Pablo en 1 Corintios 15 (cf. Mateo 13,43; Filipenses 3,21). En el caso de los condenados, sus cuerpos serán incorruptibles.
El Juicio General
Después de la resurrección de los cuerpos, tendrá lugar el Juicio General. Cristo mismo será el Juez, como se describe en Mateo 25. La perspectiva del juicio ha influido en la vida diaria de los cristianos desde los primeros tiempos, sirviendo como un criterio para ordenar la vida presente y como una llamada a la conciencia, así como una esperanza en la justicia de Dios. La catequesis sobre las últimas cosas debe enseñar la verdad completa, sin minimizar la grave responsabilidad que cada uno tiene respecto a su destino futuro, incluyendo el juicio después de la muerte, las penas expiatorias del Purgatorio, la realidad de la muerte eterna y el juicio final. En ese día, cada persona llegará plenamente a su destino, ya que todos seremos revelados «ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba la recompensa, buena o mala, según su vida en el cuerpo» (2 Corintios 5,10).
La Consumación de Todas las Cosas
La enseñanza católica también menciona que el universo físico compartirá la consumación general (2 Pedro 3,13; Romanos 8,19ss; Apocalipsis 21,1ss). El cielo y la tierra actuales serán destruidos, y un nuevo cielo y una nueva tierra tomarán su lugar,. Este proceso implicará una transformación del universo material, que se convertirá en parte del glorioso Reino de Cristo, del cual «no habrá fin»,. En la consumación escatológica, el amor vencerá las raíces más profundas del mal, dando como fruto el reino de la vida, la santidad y la inmortalidad gloriosa. La creación se volverá transparente, mostrando la sabiduría, el poder y la belleza de Dios. En este fin de los tiempos, el Reino de Dios vendrá en su plenitud, y los justos reinarán con Cristo para siempre, glorificados en cuerpo y alma, y el universo material mismo será transformado. Dios será entonces «todo en todos» (1 Corintios 15,28), en la vida eterna,,.