Trata de personas
La trata consiste en captar, trasladar, alojar o recibir personas con el propósito de explotarlas. Las redes criminales suelen valerse de falsas promesas de empleo, educación, matrimonio o una vida mejor. La explotación puede producirse dentro del propio país o mediante desplazamientos internacionales.
La Iglesia considera que la trata constituye una herida abierta en la sociedad contemporánea porque convierte a las personas en mercancía y alimenta redes económicas ilícitas. Millones de hombres, mujeres y niños padecen sus consecuencias en distintos sectores productivos y sociales.,
Trabajo forzoso
El trabajo forzoso obliga a una persona a trabajar contra su voluntad, normalmente bajo amenazas, violencia, retención de documentos, endeudamiento o condiciones degradantes. Puede aparecer en el servicio doméstico, la agricultura, la fabricación de bienes, la hostelería, la pesca, la construcción y otros ámbitos.
La explotación laboral no siempre resulta visible. Puede ocultarse en viviendas particulares, talleres, explotaciones agrícolas, fábricas, embarcaciones o cadenas comerciales. El aislamiento y la dependencia económica dificultan que la víctima pida ayuda.,
Explotación sexual
La explotación sexual utiliza la violencia, el engaño o la coacción para obligar a una persona a realizar actos sexuales con fines lucrativos para terceros. Afecta de modo particular a mujeres y menores, aunque cualquier persona puede convertirse en víctima.
La prostitución impuesta, la explotación sexual de niños y adolescentes y otras formas de abuso pertenecen, desde la perspectiva católica, al mismo fenómeno de instrumentalización de la persona. Nadie puede convertirse legítimamente en objeto de compra, venta o consumo.,,
Matrimonio forzado
El matrimonio forzado priva a una persona de la libertad necesaria para prestar un consentimiento matrimonial auténtico. La coacción puede proceder de la violencia directa, de amenazas familiares, de la presión económica o del aislamiento social.
La dignidad personal exige que el matrimonio nazca del consentimiento libre de los contrayentes. Cuando una persona queda sometida a una unión impuesta con fines de explotación, control o beneficio económico, la relación adquiere características propias de la esclavitud moderna.
Mendicidad obligada
Algunas redes fuerzan a menores, personas con discapacidad, migrantes o personas sin hogar a mendigar y entregan después los ingresos a quienes ejercen el control. La mendicidad obligada puede combinarse con amenazas, violencia física, abuso de sustancias o privación de alimentos.
La explotación de la vulnerabilidad convierte la pobreza en una fuente de lucro para terceros y agrava la exclusión de las víctimas.
Tráfico y extracción de órganos
El tráfico de órganos trata partes del cuerpo humano como mercancías. Puede implicar engaño, abuso de la necesidad económica, presión sobre personas vulnerables o extracción contra la voluntad de la víctima.
La Iglesia rechaza esta práctica porque atenta contra la integridad corporal y transforma al ser humano en objeto de intercambio. El comercio de órganos figura entre las graves violaciones contemporáneas de la dignidad humana.,,
Explotación reproductiva y otras prácticas
La explotación reproductiva utiliza el cuerpo, la capacidad gestacional o la descendencia de una persona para beneficio de terceros mediante coacción, engaño o abuso económico. Junto con ella, existen otras formas de explotación vinculadas a la delincuencia organizada, la criminalidad sexual, el trabajo infantil y el consumo de drogas.
Las modalidades cambian según los contextos, pero todas comparten la reducción de la persona a un medio para obtener beneficios.,