El segundo escrutinio se celebra en el domingo IV de Cuaresma, también con las fórmulas indicadas en el Misal y el Leccionario correspondientes.
Evangelio del ciego de nacimiento y el tema de la luz
La disciplina fija la segunda Misa como la Misa del ciego de nacimiento.
En el conjunto de los escrutinios, este momento se relaciona con el tema de Cristo como luz. La descripción del rito explica que la secuencia de escrutinios dispone el corazón para acoger el misterio de Cristo que se manifiesta como luz, en correspondencia con el Evangelio de ese escrutinio.
Además, se hace notar que las oraciones de exorcismo remiten explícitamente al sentido del Evangelio del ciego de nacimiento y al paso de las tinieblas a la luz conferida por los sacramentos de la iniciación.
Oración en silencio
El segundo escrutinio incluye también el momento de la oración en silencio. Después de la homilía, los elegidos con padrinos y madrinas permanecen delante del celebrante. El rito indica que la comunidad es invitada a orar por los elegidos, pidiendo espíritu de penitencia y el sentido del pecado, junto con la verdadera libertad de los hijos de Dios.
Igualmente, se invita a los elegidos a expresar corporalmente ese sentido de penitencia, con un gesto que puede ser la inclinación o la genuflexión, y se describe que la oración se realiza durante un tiempo en silencio.
Presentaciones asociadas en el itinerario cuaresmal
En la descripción litúrgica complementaria del itinerario, se señala que este segundo escrutinio se vincula también con elementos catequéticos dentro del proceso (por ejemplo, la presentación del Credo y del Padrenuestro).