La expresión escuela concertada católica reúne tres dimensiones:
- Escuela, porque ofrece educación organizada conforme a las etapas y enseñanzas reconocidas por el sistema educativo.
- Concertada, porque su actividad cuenta con financiación pública mediante un régimen de concierto educativo.
- Católica, porque su proyecto educativo incorpora la visión cristiana de la persona, la cultura y la sociedad.
La escuela católica no constituye únicamente un lugar donde se imparten asignaturas religiosas. Su identidad afecta al conjunto de la vida escolar: la concepción del alumno, la relación entre profesores y familias, la educación moral, la convivencia, la orientación académica y el modo de comprender el conocimiento. La Iglesia considera que la escuela católica posee una identidad propia y que actúa como lugar de evangelización, apostolado y acción pastoral por la naturaleza misma de su misión.1
La condición concertada no elimina la identidad católica del centro. El concierto regula la prestación educativa y su financiación pública, mientras que el titular mantiene el carácter propio de la institución dentro del marco jurídico aplicable.
