El exilio y el regreso
Tras la destrucción de Jerusalén y el cautiverio en Babilonia, el pueblo judío vivió un periodo de dispersión que culminó con el permiso persa para regresar a su tierra natal. Este retorno, conocido como el exilio y la restauración, marcó el inicio de una nueva etapa en la que la Ley volvió a ser el centro de la vida comunitaria1.
El papel de Esdras como sacerdote y escriba
Esdras, descendiente de Aarón y miembro de la tribu de Leví, obtuvo del rey persa Artajerjes una carta real que le confería autoridad para gobernar y aplicar la Ley tanto del rey como de Dios2. Su doble función de sacerdote y escriba le permitió actuar como mediador entre la autoridad civil y la comunidad religiosa3.

