La orden franciscana, cuyo nombre real es Ordo Fratrum Minorum («la orden de los hermanos menores»), fue fundada por San Francisco de Asís en el siglo XIII1. La regla definitiva de la orden, establecida en 1223, es la base de su vida espiritual y aún se utiliza hoy en día1,2. La esencia de la espiritualidad franciscana radica en la observancia del Santo Evangelio de Jesucristo, viviendo en obediencia, sin posesiones propias y en castidad3,2.
Cristo como Centro
El punto focal de la espiritualidad franciscana es Cristo4. San Francisco encontraba «dulzura y consuelo» al meditar los «humildes vestigios del Hijo de Dios», considerando que esto era lo más necesario para su vida espiritual4. Esta piedad cristocéntrica se manifiesta en una mirada contemplativa hacia la humanidad de Cristo, desde la representación del pesebre y la cruz hasta las más altas cumbres de la experiencia mística5. Los franciscanos reconocen en esta tradición una fuente católica de perenne autenticidad evangélica, una escuela que siempre se dirige al origen y la verdad de la vida cristiana4.
Obediencia y Pobreza
La vida de los hermanos menores implica una promesa de obediencia y reverencia al Papa y a la Iglesia Romana, y los hermanos deben obedecer a sus ministros3,2. Se les prohíbe estrictamente recibir dinero, ya sea directamente o por intermediarios2. Aquellos a quienes el Señor concede el don de trabajar deben hacerlo fiel y devotamente, excluyendo la ociosidad y manteniendo el espíritu de santa oración y devoción2. Como pago por su trabajo, deben recibir lo necesario para sí y para sus hermanos, pero no dinero, aceptándolo con humildad2.
Los hermanos no deben apropiarse de casa, lugar, ni de nada para sí mismos, sino que deben buscar limosna con confianza, sirviendo a Dios en pobreza y humildad, como peregrinos y extranjeros en este mundo2. Esta «cima de la altísima pobreza» los convierte en herederos del reino de los cielos, pobres en bienes pero ricos en virtudes2. Se les aconseja vestir ropas sencillas y utilizar arpillera u otros materiales para remendarlas6,2.

