Alimentar e hidratar: medio natural de conservación de la vida
Uno de los núcleos más repetidos en la enseñanza es la obligación moral respecto a la alimentación y la hidratación, incluso cuando se proporcionan por vías artificiales.
Se subraya que:
«la administración de agua y alimento, incluso cuando ocurra por vías artificiales, representa siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto médico»
Por ello, se indica que su uso debe considerarse, en principio, como ordinario y proporcionado, y por tanto moralmente obligatorio, en la medida en que alcance su finalidad propia: procurar nutrición al paciente y aliviar sufrimientos.
Además, la interrupción de las «curas normales» debidas en casos semejantes —incluida la alimentación e hidratación— no puede justificarse éticamente por la sola valoración de probabilidades cuando el estado se prolonga, por ejemplo, más allá del año.
Respuestas sobre nutrición e hidratación artificial (2007)
La Congregación para la Doctrina de la Fe respondió a cuestiones concretas. En primer lugar, sobre si existe obligación moral de suministrar alimentos y bebidas a un paciente en estado vegetativo, incluso por medios artificiales, se respondió:
«Respuesta: afirmativa… la administración artificial… en línea de principio, es un medio ordinario y proporcionado para conservar la vida»,
Y se añade el motivo moral: esa administración busca el fin propio de nutrición e hidratación, evitando que el paciente muera por inanición o deshidratación.,
En segundo lugar, se preguntó si, en el estado vegetativo permanente, podría cesarse la administración por juicio médico de que nunca se recuperará la conciencia «con certeza moral». La respuesta fue negativa:
«Respuesta: no… un paciente en ‘estado vegetativo permanente’ es persona con dignidad humana fundamental… debe recibir cuidados ordinarios y proporcionados… incluyendo, en principio, el suministro de agua y alimentos incluso por medios artificiales.»,
Cuando podría volverse desproporcionado
El magisterio también reconoce que no toda intervención tiene el mismo estatuto en todas las circunstancias. En Samaritanus bonus se afirma que el paciente en estos estados tiene derecho a nutrición e hidratación, incluso por medios artificiales que respeten el principio de medios ordinarios.,
Pero, al mismo tiempo, se admite que en algunos casos esas medidas pueden ser desproporcionadas si su administración es ineficaz o si implica una carga excesiva con resultados negativos que superan beneficios para el paciente.,
En síntesis católica, la norma no es «cese automático» por pronóstico, sino un discernimiento moral cuidadoso sobre el carácter ordinario/proporcionado de la medida en el caso concreto.,