Elena Emilia Aiello nació el 10 de abril de 1895 en Montalto Uffugo, en la provincia de Cosenza (Calabria, Italia), en un entorno familiar profundamente cristiano. Quedó huérfana de madre a temprana edad, lo que marcó su infancia. Durante una grave enfermedad, consagró su vida al Señor emitiendo votos privados de pobreza, castidad y obbedienza.1
Tras la Primera Guerra Mundial y la pandemia de gripe española, ingresó en agosto de 1920 en las Suore della Carità del Preziosissimo Sangue de Nocera Inferiore. Sin embargo, problemas de salud la obligaron a abandonar el convento. De regreso en su hogar, invocó la intercesión de santa Rita de Casia y obtuvo una curación milagrosa. Este episodio fue el preludio de su vocación fundacional: en 1927 creó las Suore Minime della Passione, dedicadas al servicio de los pobres y los marginados, con un carisma centrado en la pasión de Cristo y la caridad.1,3
Su espiritualidad eucarística era central: repetía que «la Eucaristia es el alimento esencial de mi vida, el respiro profundo de mi alma», y exhortaba a sus religiosas a ser «almas eucarísticas» para la salvación del mundo.4,5 Falleció en Roma el 19 de junio de 1961, conocida popularmente como la «monaca santa» por su servicio a los más necesitados.1

