Vida y conversión del santo
San Juan de Dios, nacido en Montemoro Novo (Portugal) en 1495, vivió una juventud errante como pastor, soldado y librero ambulante hasta su conversión radical en 1539, impulsada por un sermón del beato Juan de Ávila en Granada.1 Esta transformación lo llevó a una vida de extrema penitencia pública, durante la cual se dedicó a rescatar a prostitutas, atender a enfermos abandonados y fundar el primer hospital en Granada en 1540. Su dedicación al cuidado de los marginados lo convirtió en patrono universal de los enfermos y hospitales, canonizado por Alejandro VIII en 1690.
En este período de penitencia pública (1539-1540), Juan de Dios recorrió las calles de Granada flagelándose y pidiendo limosna para los pobres, lo que generó escándalo inicial pero atrajo admiradores. Fue precisamente en esta fase donde surgen las primeras menciones a fenómenos místicos, incluyendo visiones de la Virgen María y posibles estigmas, interpretados como confirmación divina de su misión.
La Orden Hospitalaria y su legado
La Orden de San Juan de Dios, aprobada por Pío V en 1572, se expandió rápidamente por Europa y América, enfatizando la caridad activa sobre fenómenos extraordinarios. La espiritualidad de la orden se centra en el servicio como imitación de Cristo sufriente, lo que hace que cualquier referencia a estigmas en Juan de Dios se entienda como un símbolo de esa identificación con el dolor ajeno, más que un fin en sí mismo.
