La palabra estigma procede del griego stígma, «marca» o «señal». En el ámbito cristiano designa las heridas o sufrimientos que reproducen, de modo visible o invisible, las llagas de Jesucristo crucificado: normalmente en las manos, los pies, el costado y, en algunos casos, la cabeza. La tradición teológica distingue entre estigmas visibles, acompañados de lesiones corporales, y estigmas invisibles, consistentes principalmente en una participación mística en los dolores de la Pasión.1
La tradición eclesial reconoce que algunos santos han sido relacionados con este fenómeno, pero no atribuye automáticamente los estigmas a todos los grandes místicos ni a todos los santos que practicaron penitencias severas. La estigmatización constituye un fenómeno excepcional, no un requisito de santidad. La santidad cristiana consiste esencialmente en la unión con Dios mediante la caridad, la fe y la conformidad con Cristo, no en la manifestación de signos extraordinarios.
En el caso de san Juan de Dios, la documentación hagiográfica presentada por las fuentes eclesiales describe sus conversiones, su actividad caritativa, sus penitencias, su oración y su servicio a los enfermos, pero no incluye un relato fiable de heridas semejantes a las de Cristo. La síntesis biográfica del Dicasterio para las Causas de los Santos lo presenta como religioso portugués, fundador de una obra hospitalaria y servidor incansable de los necesitados, sin mencionar estigmas entre los rasgos de su vida espiritual.2
La biografía atribuida a Francisco de Castro, rector del hospital fundado por el santo en Granada y redactada aproximadamente dos décadas después de su muerte, constituye una de las primeras fuentes sobre su vida. La tradición historiográfica considera sustancialmente fiables los principales datos de esa obra, aunque las biografías antiguas pertenecen al género hagiográfico y requieren una lectura crítica. Los testimonios conservados destacan la transformación espiritual de Juan, su servicio a los enfermos y la expansión de su obra, pero no ofrecen una base sólida para afirmar que recibiera los estigmas.3



